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miércoles, junio 12, 2024

Lula, Petro y las relaciones EEUU-Venezuela

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Leopoldo Puchi

Victoria Nuland, la subsecretaria de Estado estadounidense, llegó a Brasil pocos días después del cónclave organizado por el presidente francés Emmanuel Macron en Bruselas. En este encuentro, se reunieron la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, el representante de la Plataforma Unitaria, Gerardo Blyde, y los mandatarios de Brasil, Colombia y Argentina.

En la capital brasileña, Nuland sostuvo conversaciones sobre temas relacionados tanto con Ucrania como con Venezuela con las autoridades brasileñas, incluyendo a Celso Amorim, asesor de asuntos internacionales del Palácio do Planalto, y a Maria Laura Rocha, secretaria general de Itamaraty. Nuland ha adquirido renombre por su rigidez diplomática y se le atribuye la ejecución de la estrategia de ‘cambio de régimen’ en Ucrania, un acontecimiento que creó las condiciones del actual conflicto militar.

En relación con Venezuela, lo discutido en Bruselas sobre negociaciones, proceso electoral y levantamiento de las sanciones estuvo en el centro de atención con el objetivo de allanar el camino hacia una solución de las tensas relaciones de Washington y Caracas.

PETRO Y LULA

Ahora bien, ¿podrá Brasil y su presidente, Lula da Silva, lograr que Estados Unidos restablezca relaciones diplomáticas con Venezuela y levante las sanciones? La respuesta no es sencilla, pero de ser afirmativa, sin duda alguna, impactaría en toda la región catapultando el papel de Brasil en la escena internacional. De igual modo, otro actor relevante es el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien también ha realizado un esfuerzo esta misma dirección.

Ambos líderes tienen fuertes motivaciones para resolver un conflicto que ha repercutido en sus propios países. La ruptura de relaciones con Venezuela no solo provocó el cierre de fronteras, sino que también generó efectos negativos que persisten hasta hoy en día.

Las sanciones petroleras tuvieron un efecto devastador en los ingresos en divisas, lo que a su vez agravó el deterioro en las condiciones de vida de la población y estimuló una ola migratoria hacia los países vecinos. El bloqueo financiero y bancario ha restringido los intercambios comerciales que alguna vez fueron fluidos y lucrativos para las economías de Brasil y Colombia, antes de que ambos países se alinearan con las políticas impulsadas por Donald Trump en 2019.

MÉTODO

Las acciones de Trump en busca del derrocamiento del gobierno de Venezuela se desplegaron sin éxito. Debido a esto, Washington ha optado por un esquema de repliegue, que comprende la utilización de herramientas diplomáticas y el retorno a la legalidad y a la participación electoral de las fuerzas internas.

Sin embargo, este giro en los métodos utilizados por la Casa Blanca no cuenta con apoyo bipartidista. Los republicanos se mantienen firmes en su posición y consideran a Venezuela como un enemigo equiparable a países como Corea del Norte. Por otro lado, dentro de los representantes, senadores y ONG vinculadas a los demócratas, existe un sector que también comparte la misma visión de los republicanos.

DIVISIONES

La división en la política estadounidense respecto a Venezuela se ve acentuada por la falta de claridad en los planteamientos de la Casa Blanca. A pesar de que hay una nueva administración, no se han redefinido las bases de la política hacia Venezuela y se continúan manteniendo los mismos objetivos geopolíticos y petroleros trazados por los gobiernos anteriores.

La administración de Biden ha seguido con el bloqueo de los fondos venezolanos y se ha negado a devolverlos, incluso después de haberse comprometido a ciertas modalidades, como el fondos social acordado en México en 2022. En el caso de Citgo, la misma política de confiscación de la propiedad venezolana ha sido mantenida por la administración actual.

ALIVIOS

La persistencia de las políticas de Trump, la falta de consenso dentro de los actores   estadounidenses y la arraigada mentalidad de la Guerra Fría complican el esfuerzo que hacen Lula y Petro en la búsqueda de una solución a la delicada relación de Estados Unidos y Venezuela.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos, existe la posibilidad de que la visión de algunos demócratas partidarios de la cooperación prevalezca en el futuro. En este escenario, Lula y Petro, quienes tienen la ventaja de tener relaciones cercanas con políticos de Washington, podrían lograr algunos alivios que se traducirían en mayores ingresos provenientes del petróleo y mejoras en las condiciones de vida de la población.

 

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