Milanyel Ruiz
Debido a desplazamientos de tierra de hasta dos metros, el sistema de gas venezolano (especialmente en la región central, la más afectada por el sismo) presenta tuberías dobladas, deformaciones permanentes y microfisuras. A esto se suma al estado crítico previo por retraso en el mantenimiento.
Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, señaló que el protocolo de inspección se divide en dos fases:
Inspección visual: Es rápida (tarda de 2 a 4 semanas) y sirve para detectar riesgos críticos inmediatos.
Estudio profundo: Incluye ensayos no destructivos (como partículas magnéticas) para evaluar la microestructura metálica y las juntas. Puede tardar meses en líneas principales y hasta años en redes secundarias.
Por su parte, los costos de transferencia de riesgo se establecen altos o “inflados” por parte de las empresas, esto se debe a la incertidumbre y la falta de planos precisos. El experto recomendó cambiar los contratos cerrados por «hitos de pago» (por metro o piso inspeccionado) usando como referencia los tabuladores del Colegio de Ingenieros.
Felizzola resaltó que para evitar reparaciones improvisadas de baja calidad, se aconseja aplicar los estándares de la industria petrolera: contratar a una empresa para la reparación y a otra completamente distinta e independiente para auditar, controlar la calidad y certificar el trabajo. «Esto es una inversión, esto no es un gasto, no da un retorno económico sino da un retorno de tranquilidad emocional y funcional».
Rol de PDVSA Gas
La compañía PDVSA Gas es la encargada de la explotación, producción y distribución del gas natural y Gas Licuado de Petróleo (GLP) a nivel nacional. Según el ingeniero Felizzola esta no debe fijar tarifas (el mercado debe decidir, ya que el control de precios no funciona), pero sí debe mantener un registro de inspectores capacitados bajo sus estándares y realizar sus propias inspecciones independientes para certificar la red general.


