PEKÍN, CHINA. En un movimiento que eleva la tensión diplomática a escala global, el Gobierno de China manifestó este jueves su respaldo oficial a la solicitud de Venezuela para convocar una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU. La medida responde al anuncio de bloqueo naval e «intimidación militar» proferido recientemente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Desde la capital china, el portavoz de la Cancillería, Guo Jiakun, fue tajante al señalar la postura de su nación frente a las acciones de la Casa Blanca. Pekín, que mantiene una alianza estratégica con Caracas, reafirmó su rechazo a lo que considera una violación de los principios internacionales básicos.
Defensa de la soberanía y derechos comerciales
Durante una rueda de prensa, Guo subrayó que China se opone a cualquier forma de presión unilateral que vulnere la dignidad nacional de los Estados. En este sentido, recalcó que el país suramericano posee la facultad legítima de gestionar su política exterior y comercial sin tutelajes externos.
“Venezuela tiene derecho a desarrollar de forma independiente una cooperación mutuamente beneficiosa con otros países. La comunidad internacional comprende y apoya su postura en la protección de sus legítimos intereses”, aseveró el vocero.
Diplomacia de alto nivel: Wang Yi y Yván Gil
El respaldo de Pekín no se limitó a declaraciones ante los medios. Este miércoles, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo venezolano, Yván Gil. Durante el contacto, Wang transmitió un mensaje de solidaridad frente a la escalada de sanciones y amenazas de intervención militar, asegurando que China vigila de cerca los acontecimientos que afectan la estabilidad de la región.
Por su parte, la Cancillería venezolana ya ha movilizado su delegación ante la ONU, argumentando que el bloqueo naval pretendido por Trump constituye una amenaza directa a la paz y la seguridad internacional.
La respuesta de China se produce en un momento crítico, consolidando un bloque de oposición en el seno de las Naciones Unidas contra la política exterior de la actual administración estadounidense, la cual ha sido calificada por Caracas como un intento de «robo de riquezas nacionales» bajo una narrativa de seguridad regional.




