Por ; Carlos Ramìrez
En San Joaquín, estado Carabobo, la historia de la cerveza venezolana cobra vida entre el aroma a cebada y el bullicio de maquinarias. En agosto, mes de la cerveza y del aniversario número 84 de Cervecería Polar, la planta se convierte en epicentro de celebración y tradición, reafirmando el compromiso de Empresas Polar con el paladar de los venezolanos. El homenaje a la espumosa se despliega con orgullo en cada rincón, mientras la marca retribuye con excelencia a quienes, desde hace generaciones, la han hecho parte de sus celebraciones y costumbres.
En esta ocasión, Polar invitó a un grupo de periodistas de diversas regiones del país a conocer de cerca los secretos detrás de las cervezas que acompañan los momentos memorables de Venezuela: Polar Pilsen Polar Light, Solera Verde, Solera Light y la emblemática malta. El recibimiento estuvo a cargo de José Ricardo Di Guida De Sola, gerente de categoría de Polar Pilsen y Solera, quien expreso : “La excelente calidad y la mística permiten una conexión muy familiar con los gustos del pueblo venezolano. Eso nos tiene presentes en las variadas celebraciones, y es lo que nos permite estar siempre en la mesa de cada hogar”.
La jornada fue mucho más que una visita industrial: fue una inmersión en la idiosincrasia venezolana, donde la cerveza Polar ya forma parte de los sabores y rituales cotidianos. Di Guida De Sola adelantó que el calendario de actividades de la marca para lo que resta de 2025 estará marcado por nuevos lanzamientos y celebraciones, incluyendo el aniversario de Solera, diseñados para fortalecer el vínculo con el público y mantener viva la buena vibra que caracteriza a Polar.
El arte de hacer cerveza
El recorrido por la planta fue guiado por los maestros cerveceros Luis Vanegas y Jesús Fuenmayor. Con detalle y pasión, explicaron el proceso de elaboración de la espumosa: desde la selección de los ingredientes principales —hojuelas cerveceras, cebada malteada, lúpulo, levadura y agua cervecera— hasta la fase de maduración. Los periodistas y creadores de contenido iniciaron el trayecto en el área donde comienza la fabricación de la bebida rubia, observando cómo la cebada y el lúpulo, importados de países con estaciones climáticas propicias, se unen a las hojuelas producidas por Polar para dar vida al mosto.
La planta de San Joaquín destaca por sus laboratorios, equipados con instrumentos de última tecnología que garantizan la excelencia del producto. Polar produce su propia agua cervecera con bajo contenido salino, esencial en la elaboración y distintiva en la calidad final. La innovación tecnológica y los controles rigurosos son parte fundamental del proceso, asegurando que cada cerveza que sale de la planta mantenga el estándar que ha hecho de Polar una referencia nacional y mundial.

El viaje de la cerveza inicia con la maceración, donde los ingredientes se mezclan a diferentes temperaturas para extraer los azúcares. Luego, el mosto cristalino se hierve y se le incorpora el lúpulo, responsable del aroma y el amargor característicos. El enfriamiento del mosto a 12 grados precede la adición de la levadura Polar, que transforma los azúcares en alcohol y CO2 durante una fermentación de 7 a 8 días en tanques cilíndricos cónicos. La levadura sedimentada se extrae y reutiliza en condiciones óptimas de temperatura, mostrando una eficiencia digna de admiración.
La maduración, que dura entre 2 y 3 semanas según el tipo de cerveza, da paso a la estabilización química y el filtrado. El proceso culmina con la carbonatación, llenado, pasteurización y embalaje, en una cadena que combina tradición, innovación y un control de calidad exhaustivo.
Polar mantiene su compromiso ambiental
El compromiso ambiental de Polar es tangible en cada rincón de la planta. Según Vanegas, va “más allá de modas o obligaciones legales”. La planta de tratamiento de aguas residuales y la laguna ornamental son ejemplos de cómo la empresa minimiza el impacto ambiental, integrando la sostenibilidad como parte esencial de su operación y filosofía.
Cerveza se convierte una tradición del Venezolano
José Ricardo Di Guida De Sola, gerente de categoría de Polar Pilsen y Solera, indicó la conexión cercana que existe entre los consumidores criollos, con la cerveza, la cual se relaciona con las celebraciones deportivas y familiares presente en cada región del país .
Eventos como Polar Fest, Jardín Cervecero y la campaña Rondón, vinculada al deporte y a la Vinotinto, demuestran que la experiencia cervecera va más allá del producto: busca generar conexiones masivas y memorables entre la marca y sus consumidores. Así, Polar se consolida como parte de la cultura nacional, acompañando los logros, las celebraciones y los encuentros que definen la venezolanidad.
A 84 años de su fundación, Polar no solo celebra su historia, sino que renueva su promesa de calidad, innovación y cercanía. Desde San Joaquín, la cerveza sigue siendo testigo y protagonista de los momentos que unen a los venezolanos, reafirmando que la tradición y el sabor de Polar son —y seguirán siendo— parte esencial de la mesa y la memoria colectiva del país.










