LA PAZ, Bolivia (AP) — Las fuerzas del orden de Bolivia no lograban despejar todas las rutas de acceso a La Paz el sábado ante la resistencia de los bloqueadores que mantienen cercada la ciudad desde hace dos semanas impidiendo el ingreso de alimentos y combustible para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz al que reclaman respuestas a la crisis económica.
Armados con gas lacrimógeno y equipo antimotines, policías y militares hicieron una pausa al medio día del sábado para bajar la tensión en la vecina ciudad de El Alto, foco de la resistencia. Las fuerzas del orden “no han sido rebasadas, solo se busca bajar la intensidad porque no queremos que se pierdan vidas”, informó en rueda de prensa el vocero presidencial José Luis Gálvez. “Se libera unos puntos, pero vuelven a reagruparse para bloquear las rutas”, reconoció.
El Alto es el principal ingreso a La Paz. La policía también encontró resistencia en barrios al sur de la ciudad que abastecen a la ciudad de verduras y frutas. “Queremos evitar la confrontación, nos estamos replegando” por el momento, dijo el jefe policial Miguel Zambrana.
Los manifestantes protagonizaron fuertes choques con la policía lanzando piedras y pequeñas cargas de dinamita para repeler a las fuerzas del orden que buscan “abrir un corredor humanitario” que permita el paso de vitales suministros a la ciudad. Informes preliminares de la policía hablan de una treintena de detenidos y heridos.
“Queremos que renuncie este presidente que ha mostrado incapacidad para resolver los problemas”, dijo un chofer que participaba en las protestas y no quiso identificarse. Autoridades informaron de ataque a bienes públicos en El Alto.
Otras rutas en el interior del país eran despejadas sin encontrar fuerte resistencia como en La Paz, foco de los conflictos.
Dos semanas de cortes liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), los sindicatos campesinos y los mineros dejaron a La Paz con mercados desabastecidos y hospitales sin reservas de oxígeno y precios elevados de los alimentos. Tres personas fallecieron por falta de auxilio médico, según el gobierno.
Sobre el final de la semana, las protestas se tornaron violentas y varios sectores comenzaron a pedir la renuncia del mandatario, que no tiene mayoría en el Legislativo ni un partido fuerte que lo respalde a seis meses de haber iniciado su mandato. El gobierno acusa a partidarios del expresidente Evo Morales (2006-2019) de estar detrás de las manifestaciones que “buscan desestabilizar” al gobierno, dijo Gálvez.
“Los que están buscando destrozar la democracia irán a la cárcel”, advirtió el mandatario la víspera. Sectores empresariales y gremios han reclamado acciones al gobierno para garantizar el libre tránsito. Más de 5.000 camiones y vehículos estaban atrapados en las carreteras en todo el país, según los gremios.




