Washington mantiene desde agosto un amplio despliegue en el Caribe, con
buques de guerra, grupos de combate y una flota naval y aérea de gran
envergadura. Aun así, lo que se ha registrado hasta ahora es el hundimiento de
algunas lanchas. No estamos, por el momento, ante un conflicto convencional.
Esa presencia militar masiva, sin embargo, cumple un objetivo preciso:
intimidar. La estrategia busca, en una primera fase, alcanzar los mismos
resultados de una invasión, pero mediante otros instrumentos, informativos y
psicológicos, orientados a fracturar y provocar un “quiebre” interno.
En el caso venezolano, el propósito final es precipitar un cambio de régimen
para reinsertar al Estado venezolano en el dispositivo geopolítico
estadounidense.
EL LABORATORIO
Los manuales del Pentágono y de la Agencia Central de Inteligencia describen
un conjunto de métodos destinados a influir en el comportamiento de liderazgos
y poblaciones enteras. Son las denominadas PSYOP (Psychological
Operations). No se trata de una película de espionaje, sino de una estrategia
formal, enseñada y sistematizada en las academias militares estadounidenses.
Y Venezuela, hoy, es uno de sus laboratorios. La premisa central es sencilla:
quien controla la percepción, controla la conducta.
EL MÉTODO
Las operaciones psicológicas funcionan por capas. En la superficie, aparecen
hechos públicos tangibles, como los buques de guerra, así como mensajes,
amenazas. advertencias. En niveles más profundos actúan las narrativas
encubiertas y los rumores, difundidos a través de intermediarios, como ONG,
influencers, medios digitales, lo que permite ocultar el origen real de la
información. Cada capa refuerza a la otra.
“RACIONAL”
Cuando Estados Unidos exhibe abiertamente su poder militar en el Caribe y
difunde, de manera deliberada, información detallada sobre el tipo de buques y
armamento desplegados, lo que busca es proyectar poder. Es una
demostración de fuerza, como quien desenfunda una pistola. ¿Qué se
persigue? La rendición sin resistencia.
Esta operación psicológica apela a la lógica de la formación convencional de
los oficiales en las academias militares del mundo: el cálculo de ventajas y
riesgos, decisiones basadas en la;medición de fuerzas; (balance of power). En
esa óptica, resistir ante la superioridad de fuerzas resulta “irracional”, mientras
que capitular aparece como una decisión inteligente “No puedes ganar. Ríndete
mejor”.
DOCTRINA MILITAR
Sin embargo, esta táctica ha chocado con un obstáculo. En los últimos tiempos,
la doctrina militar venezolana ha dejado de responder únicamente a la lógica de la formación convencional y se ha reorientado hacia el concepto de “guerra de
todo el pueblo”, que combina la defensa territorial con la movilización civil, la
milicia popular y la tradición histórica que evoca la lucha de independencia y los
movimientos de liberación nacional. Esta transformación ideológica y operativa
ha convertido a la FANB en un actor resiliente ante las presiones basadas en la
superioridad técnica. En este marco, rendirse no se considera un acto
“racional”, sino una forma de traición.
AL QAEDA
Más allá de la lógica militar, Washington apela también a emociones más
primarias, como el miedo a la muerte. En las últimas semanas, se han
anunciado operaciones encubiertas de la CIA que podrían incluir asesinatos
selectivos. Al mismo tiempo, se ha insistido en el mensaje que equipara a las
autoridades venezolanas con Al Qaeda o con redes criminales. En la práctica,
ese discurso no solo busca justificar ataques letales, sino ejercer presión
psicológica sobre los mandos civiles y militares, presentando la traición o el
exilio como las únicas salidas seguras.
EXCLUSIÓN
Una tercera tecla es la división, manejada a partir de la Teoría de la Exclusión.
Las operaciones informativas buscan amplificar rumores sobre disputas
internas, pactos ocultos o negociaciones secretas. ¿Existen acuerdos entre
algunos líderes y Washington? Este tipo de preguntas, alimentadas por
mensajes anónimos y las “fuentes confiables”, funcionan como detonadores de
desconfianza.
En una ocasión, un antiguo jefe de inteligencia intentó justificar su deserción
alegando que había sido marginado de esos supuestos acuerdos que lo
excluían. Pero más allá de ese episodio, lo esencial es que el sentimiento de
exclusión es un arma política de alta eficacia dentro de las operaciones
PSYOP.
LA NARRATIVA
En el plano informativo, Estados Unidos ha desplegado una maquinaria de
repetición constante: “Maduro es un narcotraficante”. “Venezuela es un
narcoestado”. Lo mismo ocurre con la ridiculización de la milicia y las Fuerzas
Armadas. Al cuestionar su preparación o lealtad, se busca erosionar la
autoestima institucional y generar incertidumbre. Con el tiempo, estas
afirmaciones pueden terminar adquiriendo apariencia de verdad por la sola
fuerza de la repetición.
ATAQUES TERRESTRES
Hasta ahora, el despliegue naval, concebido inicialmente como una operación
psicológica para inducir la rendición, no ha producido los resultados que
Washington esperaba. En este contexto, no puede descartarse una escalada
mediante ataques con drones o acciones selectivas en territorio venezolano,
destinadas a aumentar el nivel de intimidación y la presión psicológica.
Lo que se busca es bajar la autoestima colectiva, hacer que el país se sienta
sitiado, fatigado y sin alternativas. En última instancia, lo que está en disputa es
la capacidad de sostener la soberanía nacional en una era en la que el arma
más poderosa ya no es el misil, sino la percepción del misil.




