Por REGINA GARCÍA CANO
CARACAS (AP) — El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se reunió el miércoles en Venezuela con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en el marco de una visita clave para avanzar con los planes del presidente Donald Trump de reconstruir la alicaída industria petrolera del país sudamericano.
Wright se reunió con Rodríguez en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, sin que se conozca aún oficialmente el contenido de la conversación entre ambos. Se espera que se reúna también con funcionarios gubernamentales, ejecutivos petroleros, líderes empresariales y otras personas de los principales sectores del país durante una visita de tres días al país sudamericano.
«También visitará algunos de los yacimientos petrolíferos del país para observar de primera mano cómo el histórico Acuerdo Energético entre Estados Unidos y Venezuela del presidente Trump está impulsando la paz y la prosperidad», declaró el miércoles el Departamento de Energía de Estados Unidos en un comunicado.
La Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela escribió previamente en la red social X que «el sector privado estadounidense será esencial para impulsar el sector petrolero, modernizar la red eléctrica y desbloquear el enorme potencial de Venezuela».
La visita de Wright deja en evidencia la disposición de Trump de trabajar con Rodríguez, quien fue juramentada presidenta encargada el 5 de enero, dos días después de que Estados Unidos depuso y capturó al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro y lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Rodríguez, vicepresidenta en ese momento, era de acuerdo con la Constitución la primera en la línea de sucesión.
El encuentro también se produjo casi dos semanas después de que la presidenta encargada firmase la reforma parcial de la ley de hidrocarburos que redujo de modo importante el rígido control estatal sobre las operaciones petroleras vigente en las últimas dos décadas de gobiernos autoproclamados socialistas y que abrió ampliamente el sector a la inversión extranjera.
La reformada ley fue promulgada por la presidenta el 29 de enero. Justo ese día, el Departamento del Tesoro comenzó oficialmente a flexibilizar las sanciones a los hidrocarburos venezolanos que en su momento paralizaron la industria y amplió la capacidad de las compañías energéticas estadounidenses para operar en Venezuela.
Estas y otras medidas adoptadas por los gobiernos de Caracas y Washington preparan el terreno para lo que podría ser un cambio geopolítico y económico sustancial en Venezuela.
La presidenta venezolana dice que la actual legislación sobre hidrocarburos «reafirma la soberanía sobre nuestros recursos energéticos», dejando en claro que los yacimientos petroleros seguirán siendo propiedad del Estado venezolano.
Trump, en tanto, asevera que mantiene sus esfuerzos por asumir el control de las exportaciones de productos petroleros venezolanos para asegurar, según dice, que beneficien al pueblo venezolano, así como vigorizar la deteriorada industria atrayendo inversión extranjera al país sudamericano.
Trump recientemente firmó una orden ejecutiva que tiene el objetivo de garantizar que los ingresos por la venta de petróleo venezolano permanezcan protegidos de su uso en procedimientos judiciales por sus acreedores.
La ley busca impulsar el incremento en la producción de petróleo y ofrece seguridad jurídica, con normas adaptadas a las prácticas internacionales del sector.
La reforma otorga a las empresas privadas el control sobre la producción y venta de petróleo, poniendo fin al monopolio de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) sobre dichas actividades, así como sobre la fijación de precios. También permite el arbitraje independiente de disputas, eliminando la obligación de que los desacuerdos se resuelvan únicamente en los tribunales venezolanos, controlados por el partido gobernante.
Los inversionistas extranjeros consideran crucial la participación de árbitros independientes para evitar futuras expropiaciones.
El gobierno de Rodríguez espera que los cambios sirvan de garantía para las principales petroleras estadounidenses que hasta ahora han dudado en regresar al país. Algunas de estas compañías perdieron inversiones cuando el partido gobernante promulgó el anterior texto legal que estuvo vigente durante dos décadas para favorecer a PDVSA.
En agosto de 2006, el gobierno del ahora fallecido presidente Hugo Chávez llevó adelante una reforma de la ley que impulsó la creación de empresas mixtas en el sector petrolero, revirtiendo convenios operativos y reemplazándolos por sociedades con PDVSA en las que esta última mantenía el control mayoritario en los proyectos.
Mientras firmas como ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron el país y acudieron a los tribunales ante la ola de nacionalizaciones, empresas como Chevron, entre otras, aceptaron la oferta de Chávez para crear una empresa junto a PDVSA en términos que lucían desfavorables.
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El periodista de The Associated Press Jorge Rueda colaboró en este reporte desde Caracas




