En un reciente encuentro en el Grupo Médico Santa Paula orientado a fortalecer el sistema de salud y atención primaria, la psicóloga Katherine Goncalves, coordinadora de diagnóstico y terapias de Autismo Con Voz Alta, junto a María Isabel Pereira, directora general de la institución, lideraron una jornada formativa centrada en la identificación precoz de condiciones del desarrollo.
La actividad suministró a los profesionales del área, con especial énfasis en el rol de los pediatras, herramientas prácticas para actuar ante las primeras «huellas» o señales de alerta en el crecimiento infantil.
El pediatra como primer aliado
Durante el evento, las especialistas presentaron un algoritmo de acción específica que permite a los médicos transitar desde una inquietud inicial hasta la confirmación de una alarma clínica.
“La detección temprana nos garantiza poder intervenir. Y uno de los puntos que surgió hoy es, dentro del desarrollo y el proceso madurativo, está esta frase o este asunto que llamamos la neuroplasticidad”, explicó Goncalves.
De igual forma, recalcó que la neuroplasticidad es un proceso biológico en el que existen periodos sensibles para consolidar habilidades.
“Al actuar durante estas ventanas de desarrollo, se logra canalizar la ruta madurativa del infante, mejorando significativamente su pronóstico y funcionalidad en la vida adulta, independientemente de si existe o no un diagnóstico definitivo”, indicó Goncalves
Evolución y diagnóstico en cifras
Además, la especialista informó que la realidad de la detección en Venezuela muestra un cambio positivo.
“Hace una década, la identificación de estos casos solía ocurrir entre los 6 y 9 años; actualmente, el promedio se sitúa cerca de los 2 años de edad. Este avance coloca al país en una posición favorable frente a otras latitudes”
La psicólogo, también remarcó que el procedimiento para determinar la presencia de indicadores atípicos sigue una estructura rigurosa de buenas prácticas internacionales que inicia con la vigilancia del desarrollo bajo supervisión médica.
“Tras detectar un riesgo alto en los niveles previos, comienza un proceso de evaluación psicológica con fines diagnósticos que arranca con una entrevista del desarrollo muy detallada y sesiones de observación libres donde el especialista interactúa con el niño y su familia en diferentes ambientes. A partir de allí, se organiza la estructura de la evaluación priorizando el perfil adaptativo, social y comunicacional, utilizando instrumentos de administración directa y escalas complementarias diseñadas para evaluar síntomas asociados al espectro. Finalmente, se integran estos elementos para definir los criterios diagnósticos y establecer la ruta de acción conjunto”, detalló Goncalves
Asimismo, que los familiares esperen que «el tiempo pase» genera brechas profundas, según indicó Goncalves. “Cuando la detección se posterga, la edad de desarrollo del niño se distancia de su edad cronológica, lo cual deriva en dificultades escolares, laborales y de autonomía que limitan la calidad de vida”.



