Empresas internacionales proveedoras de tecnología y financiamiento para el sector eléctrico, entre ellas Siemens Energy y GE Vernova, expresaron dudas sobre participar en los trabajos de recuperación de la red venezolana debido a la falta de garantías de pago, según fuentes que asistieron a reuniones con funcionarios en Caracas en abril.
Los ejecutivos consultados señalaron que el gobierno busca avanzar en un plan de reconstrucción valorado en 100.000 millones de dólares, promovido por Washington, pero no ha ofrecido claridad sobre los mecanismos de pago. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha identificado la estabilización del suministro eléctrico como una prioridad desde enero, aunque persisten interrogantes sobre la capacidad del país para cumplir compromisos financieros.
Uno de los asistentes a los encuentros afirmó haber regresado “muy escéptico”, al destacar que las plantas eléctricas acumulan una década sin mantenimiento adecuado y que las necesidades técnicas son extensas. Menos del 40% de la capacidad instalada de generación está disponible, lo que provoca cortes frecuentes y limita la actividad manufacturera. Las termoeléctricas aportan unos 2.500 megavatios, cerca del 13% de su capacidad original.
Incertidumbre financiera frena el retorno de proveedores
Las empresas indicaron que aún no existe claridad sobre los proyectos prioritarios ni sobre los insumos necesarios para reforzar líneas de transmisión y reparar centrales térmicas e hidroeléctricas. La combinación de incertidumbre financiera y autorizaciones pendientes tanto en Caracas como en Washington podría retrasar inversiones.
Siemens Energy y GE Vernova confirmaron haberse reunido con funcionarios venezolanos. Mitsubishi Power no respondió a solicitudes de información. El Ministerio de Comunicaciones, Corpoelec y Pdvsa tampoco ofrecieron comentarios.
Rodríguez ha señalado que los esfuerzos iniciales se concentrarán en dos grandes centrales termoeléctricas que operan de forma deficiente desde hace años. “Las soluciones no son de un día para otro”, dijo recientemente en un acto en Valencia, una de las ciudades más afectadas por los apagones.
El historial de deudas acumuladas durante el gobierno de Hugo Chávez continúa influyendo en la percepción de las multinacionales. Varias compañías recurrieron a arbitrajes internacionales tras recibir notas promisorias en lugar de pagos en efectivo, muchas de las cuales fueron negociadas con descuento. Ninguna retomó trabajos posteriores, en parte debido a las sanciones estadounidenses, que ahora están siendo flexibilizadas.
Según una de las fuentes, el gobierno rechazó una propuesta de empresas extranjeras que solicitaban pagos por adelantado para iniciar reparaciones y suministrar repuestos, alegando obstáculos legales. Otras compañías han planteado recibir pagos directamente desde cuentas supervisadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos que administran ingresos petroleros venezolanos.
Las deudas pendientes de Venezuela con organismos multilaterales y bancos internacionales representan otro obstáculo para acceder a financiamiento, según las fuentes consultadas.




