¿Tontos o imbéciles?
“¿Por qué siempre tan contento?”- “Me siento así desde que dejé de discutir con imbéciles- “! No te creo”, dice su amigo. Es por otra cosa ¡”- “Tienes razón: debe ser por otra cosa”
La terrible tragedia que estamos viviendo es un estado de emergencia y da materia de reflexión para aquellos que se ocupan de los asuntos sociales y políticos. Los estados de emergencia o de excepción se definen por la suspensión de algunas garantías en pro del bien común ¿Es censurable que sin suspender absolutamente nada un gobernante pida amablemente a los comunicadores no esparcir noticias falsas, cuando todos sabemos el daño que hacen las exageraciones en número de muertes, y otras mentiras en una población emocionalmente herida? Sé que decir eso no sirve para nada, porque el imbécil, el fanático, solo cree, no tiene que entender. Lo esencial es ayudar a quienes han vivido las peores partes del drama y evitar que los interesados en producir caos para beneficiarse, puedan cumplir sus objetivos.
Me parece evidente que hay en movimiento un proyecto revolucionario que tendría que enfrentar también al gobierno norteamericano, empeñado en las tres fases que indica el instinto de una ardilla. Voluntad implacable exhibe la idea de transformar la desgracia en apoyo político para otra desgracia, no importan los medios. Inútil invocar a la sensatez porque el país ha demostrado con suficiencia en 35 años que su liderazgo carece de eso. Una catástrofe prueba la capacidad de las instituciones, que están obligadas a evitar los peligros para la ciudadanía, pero infortunadamente no estamos para el examen. Cualquier sociedad, cuando caen las barreras inhibitorias y coactivas, la tendencia es a la anarquía, desde Los Ángeles hasta Bucarest. El 28 de febrero de 1989 presenciamos como una parte de la sociedad se volcó al saqueo porque la Policía Metropolitana estaba en huelga. Tenemos un Estado frágil pero arrogante.
Situaciones como estas exigen un propósito común Estado-sociedad, para enfrentar los acontecimientos y las propensiones delictivas que se desatan, pero aquí hay grupos dedicados a romper la cohesión social para una ¿insurrección? Eso parecería obra de imbéciles que son terriblemente peligrosos, como un chimpancé con una Magnum. A partir de que comenzaron a sistematizar la evolución de la literatura sobre la estulticia, nos atrajo el asunto. La desmenuzan desde Erasmo de Rotterdam hasta Umberto Eco, pasando por Bonhoeffer, Ferraris, Aprile, Glucksmann, Tuchman, Peter y Hull, Taborí, Cipolla y ahora la “ley de Brandolini” o “ley de asimetría de la estupidez” (2013). Se ilustra así: Ud. lleva años de investigación sistemática y experiencia sobre un tema, pero al exponerlo viene cualquier pirata arrastrando su pata de palo y la “refuta”.
Alberto Brandolini propone ignorarlo, porque construir un pensamiento es costoso en tiempo y energía, y nuestro corsario puede “cuestionarlo” en 280 caracteres. Le impactó como los disparates se propagan por las redes Y además esos personajes inútiles, o más bien contraproducentes, utilizan “el debate” para promoverse. Surge una frase memorable: “si discutes con un imbécil, te arrastra a su terreno y gana por experiencia”. Un tonto se equivoca por ignorancia (todos tenemos mucho de tontos, pero podemos aprender) mientras un imbécil es incorregible porque su esencia es arrogancia, fingimiento y equivocarse (pídale el prontuario). El primero destruye su vida y la de otros por error; el imbécil lo hace por soberbia, egolatría, vanidad. En ese contexto sería un buen ejercicio detectar a los diversos phylum desde este tremebundo 24 de junio.
En las catástrofes de las que nos hemos enterado, el Estado y la sociedad tratan de presentar un frente común, por razones que la razón entiende, entre ellas evitar acciones violentas, combatir la inseguridad y el miedo, los desmanes, respetar el dolor ajeno, por solidaridad o por fingir solidaridad. Caso distinto el de los sandinistas en el terremoto de Managua (1972), porque ellos se revelaron como una esponja para atraer degenerados. Es nuestro reciente caso pudimos observar las acciones de diferentes grupos humanos y cada quien tiene sus criterios sobre como clasificarlos. Los expertos informan que no fue un “simple” terremoto, sino un “doblete”, algo menos frecuente; en 26 años del siglo XXI el mundo ha tenido 5 dobletes, mientras en todo el XX hubo apenas 4, una tendencia peligrosa.
Situaciones de emergencia afloran violentamente las diversas pasiones humanas, la generosidad, el heroísmo, el amor, la amistad y también las perversidades. Ladrones, saqueadores, incluso policías, afortunadamente expuestos al escarnio público. Activistas avorazados de alto y bajo coturno, y el toque grotesco, un payaso fisioculturista en la pasarela, y el estallido de la pillería en las redes, desde los más altos niveles. Pero la mayoría es decente y las autoridades deben darles seguridad. El general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, desmiente lacónicamente el escándalo que han querido fabricar sobre las ayudas internacionales a Venezuela:
“no nos han informado sobre problemas significativos en la logística de la ayuda humanitaria”. Para el Encargado de Negocios John Barret, el problema se hizo doble: apoyar al Estado «líquido», destruido, sacar el país del hoyo; y ahora impedir que los pescadores de río revuelto cumplan sus intenciones. Declaro “he visto desde antes del terremoto un compromiso del gobierno (de Delcy Rodríguez) para trabajar con nosotros y después del terremoto eso no ha cambiado…He visto la cantidad de aviones del Departamento de Guerra que están llegando. Es una respuesta masiva…bajo el liderazgo de EE. UU, la Casa Blanca y el presidente Trump…he visto la total transparencia, la preocupación de cuidar a la gente y seguir trabajando con nosotros”.
Necesidad perentoria a partir de ahora es profesionalizar, modernizar y fortalecer el sistema de protección civil y los cuerpos de bomberos. Hay que ingresar, también en ese campo, al mundo de las altas tecnologías y asumirnos un país sísmico. Pudimos apreciar la eficiencia desarrollada en el rescate por los grupos internacionales que vinieron en nuestra ayuda. Salgamos de la imbecilidad y seamos tontos por un tiempo, para aprender. Y mantener la hoja de ruta de tres fases.
@CarlosRaulHer


