La tarde de este miércoles, el municipio San Diego, ubicado en el estado Carabobo, se vio sacudido no solo por la intensidad de un evento sísmico que causó alarma generalizada entre sus habitantes, sino también por una lamentable cadena de decesos vinculados a la emergencia.
Según confirmó el alcalde de la jurisdicción, León Jurado, un total de tres personas perdieron la vida debido a infartos fulminantes, aparentemente desencadenados por la fuerte impresión y el estrés provocado por el movimiento telúrico.
El mandatario local detalló que dos de las víctimas fueron trasladadas de urgencia al centro de atención primaria conocido popularmente como «el hospitalito», donde los facultativos de guardia determinaron que ya habían ingresado sin signos vitales.
En cuanto a la tercera persona afectada, Jurado explicó que, pese a los incansables esfuerzos del personal médico por realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar para estabilizarla tras presentar un cuadro cardíaco severo, falleció pocos minutos después de su llegada al recinto asistencial.
Las autoridades municipales confirmaron que los fallecidos residían en los sectores de Valle Topacio, Valencey y Montemayor, comunidades que vivieron momentos de gran angustia durante y después del fenómeno natural. Aunado a estas pérdidas humanas que enlutan a varias familias sandieganas, el reporte oficial del alcalde indicó que al menos otras 18 personas resultaron lesionadas durante el despliegue de emergencia, sufriendo heridas de diversa consideración mientras intentaban evacuar sus hogares o debido a caídas accidentales provocadas por el nerviosismo del momento.
Los equipos de rescate y seguridad continúan monitoreando las zonas afectadas para evaluar daños estructurales y brindar asistencia a quienes aún se encuentran bajo los efectos del impacto emocional de este suceso.



