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Un Faro de Fe en las Alturas: La Ermita de la Piedad

Por: Carlos Tovar 

En la cima del cerro El Calvario, erguida como un centinela espiritual que custodia la ciudad, se encuentra la Ermita de la Piedad. Este emblemático santuario, próximo a conmemorar 119 años de historia, es mucho más que una estructura religiosa; es un símbolo de devoción, resiliencia y un mirador privilegiado que ha sido testigo silencioso del devenir de Valencia.

Su origen se remonta a 1905, cuando el presbítero Luis Gonzaga Cortina, visionando un espacio para la reflexión y el rezo, impulsó la construcción de este recinto en lo que era originalmente una gruta natural. La obra, financiada por las contribuciones de los feligreses locales tal como lo atestigua una placa en su interior, se ejecutó con notable celeridad, iniciando en abril y culminando en diciembre del mismo año. Durante décadas, fue el escenario central del Viacrucis que marcaba la Semana Santa valenciana.

El tiempo, sin embargo, no pasó en vano. Para la década de 1980, la vegetación había reclaimado el espacio, ocultando casi por completo la edificación. Fue entonces cuando, en 1985, el padre Óscar Martínez emprendió una cruzada de recuperación. Apoyado por un grupo de misioneros y por la comunidad residente en las faldas del cerro, lideró un proyecto que reavivó la esperanza y devolvió la fe en el lugar, transformando el abandono en un renacer.

Este proceso de renovación culminó en 1988 con una intervención arquitectónica que modificó su fisonomía original, dotándola del característico techo que hoy la corona. Al traspasar su puerta de arco ojival, de un marcado estilo gótico, el visitante accede a una primera cámara. Este espacio, el de mayores dimensiones con aproximadamente 10 metros de largo, alberga un altar integrado de manera sublime en la propia roca de la montaña. Aquí, la temperatura desciende de forma perceptible, creando una atmósfera de recogimiento y misterio.

Una angosta entrada conduce a una segunda cámara, más reducida e íntima, donde se encuentra otro altar que, curiosamente, registra una sensación térmica aún más baja. Coronando la estructura, un campanario se yergue vacío, un recordatorio silencioso de un pasado cuyos ecos ya no resuenan.

Pero la Ermita no es solo piedra y historia; es un lugar impregnado de relatos y leyendas que alimentan la fe popular. Circulan anécdotas sobre avistamientos de una enigmática “presencia divina”, descrita por algunos testigos como un ser de luz angelical y por otros como una figura mariana. Entre las historias de milagros y favores concedidos, se cuenta el caso de don Emilio Santiago, quien en avanzada edad recibió un diagnóstico médico desalentador. Su decisión fue subir, con 84 años y una fe inquebrantable, hasta la capilla. Según relatan, su condición se amelioró notablemente, permitiéndole vivir hasta los 99 años.

Hoy, la Ermita de la Piedad es un punto de encuentro obligado. Los visitantes hacen una pausa en su ascenso hacia la Cruz Mayor para capturar, desde sus alrededores, algunas de las vistas panorámicas más espectaculares de la ciudad, especialmente durante el ocaso, una experiencia que muchos califican como única. Colectivos como el Grupo Cultural Tabaré, junto a brigadas ecologistas, se han convertido en sus guardianes contemporáneos, ofreciendo guiatura y velando por la preservación de este patrimonio histórico y natural, que continúa inspirando fe y admiración desde las alturas.

LEYENDA-1-Circulan anécdotas sobre avistamientos de una enigmática “presencia divina”, descrita por algunos testigos como un ser de luz angelical y por otros como una figura marian

LEYENDA-2-El padre Óscar Martínez emprendió una cruzada de recuperación. Apoyado por un grupo de misioneros y por la comunidad residente en las faldas del cerro, lideró un proyecto que reavivó la esperanza y devolvió la fe en el lugar

LEYENDA-3-En la cima del cerro El Calvario, erguida como un centinela espiritual que custodia la ciudad, se encuentra la Ermita de la Piedad. Este emblemático santuario, próximo a conmemorar 119 años de historia, es mucho más que una estructura religiosa; es un símbolo de devoción

 

 

En la cima del cerro El Calvario, erguida como un centinela espiritual que custodia la ciudad, se encuentra la Ermita de la Piedad. Este emblemático santuario, próximo a conmemorar 119 años de historia, es mucho más que una estructura religiosa; es un símbolo de devoción
El padre Óscar Martínez emprendió una cruzada de recuperación. Apoyado por un grupo de misioneros y por la comunidad residente en las faldas del cerro, lideró un proyecto que reavivó la esperanza y devolvió la fe en el lugar
Circulan anécdotas sobre avistamientos de una enigmática “presencia divina”, descrita por algunos testigos como un ser de luz angelical y por otros como una figura marian
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