Este jueves 2 de julio, en el marco de la conmemoración de los 127 años de la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento, S.E. Mons. Jesús González de Zárate Salas, Arzobispo de Valencia y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), presidió la Sagrada Eucaristía central desde la Parroquia San Pancracio, ubicada en el sector Las Agüitas del municipio Los Guayos, comunidad donde actualmente el prelado se encuentra desarrollando su Visita Pastoral.
La celebración, que contó con la concelebración de varios sacerdotes del clero arquidiocesano, estuvo marcada por un clima de profunda solemnidad, recogimiento y oración por la realidad nacional. Monseñor González de Zárate explicó que, aunque originalmente se había planificado una gran caravana y una multitudinaria procesión eucarística con todas las parroquias del arciprestazgo, las circunstancias luctuosas y de dolor que vive la nación tras la reciente emergencia sísmica hicieron que la festividad se circunscribiera estrictamente a la liturgia de la Santa Misa.
Durante su homilía, el Presidente de la CEV invitó a la feligresía a mantener una «memoria agradecida» por la acción de Dios en la historia patria desde aquel año 1899, cuando los venezolanos, impulsados por Monseñor Juan Bautista Castro, consagraron la vida del país al misterio eucarístico.
El prelado profundizó en el significado teológico de este acto, recordando que consagrar implica hacer que todas las dimensiones de la realidad; pensamientos, leyes, valores y relaciones personales, se conformen cada día más al querer de Dios. “Aunque este acto ocurrió hace 127 años, el texto original preveía una renovación constante debido a la fragilidad humana. Hoy actualizamos esa consagración para que no sea solo un recuerdo del pasado, sino una realidad viva”, enfatizó.
Haciendo una analogía con el misterio de la transustanciación donde el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, el Arzobispo señaló que la consagración de Venezuela exige que la realidad social, muchas veces marcada por la debilidad y el pecado, se transforme para parecerse cada vez más al Señor. “Nuestras familias, organizaciones y vida social deben reflejar los sentimientos y el modo de relacionarse de Jesús. Al consagrarnos, afirmamos nuestra confianza en que Jesucristo es el único Señor y Salvador”, apuntó.
De igual forma, recordó que, al alimentarse con el Pan de Vida, la gracia divina capacita a los fieles para actuar como «otro Jesús» ante sus semejantes. En este sentido, elevó una sentida oración por la crisis actual: “En este momento de tragedia que enluta a la patria, proclamamos que Jesucristo es el camino al cielo y que nuestros hermanos fallecidos están llamados a participar del banquete celestial”.
Mons. González de Zárate calificó a la Eucaristía como el sacramento del amor y la unidad, y alabó la respuesta del pueblo venezolano en los últimos días: “En todos los rincones del país, los venezolanos han demostrado ser personas de fe y buena voluntad, dejando atrás diferencias para formar un solo corazón ante la adversidad. Este amor debe hacerse presente deponiendo rivalidades y luchas que nos empobrecen”.
Al cierre de su mensaje, el Arzobispo de Valencia exhortó a toda la ciudadanía a mirar el porvenir con una esperanza activa, fundamentada en la fe y no en la pasividad. “La reconstrucción de las regiones afectadas y de la sociedad entera exigirá un esfuerzo especial y renovado de todos nosotros. No estamos solos ni debemos permanecer indiferentes; estamos construidos sobre la roca firme que es Jesucristo en el sacramento del altar. El llamado final es a renovarnos interiormente y renovar a Venezuela”, concluyó.
Al concluir la Santa Misa, el Arzobispo de Valencia guio un momento de profunda intimidad espiritual al presidir la solemne Adoración Eucarística. De rodillas frente al altar y con el templo en absoluto recogimiento, Monseñor González de Zárate, junto a toda la feligresía presente, recitó con fervor la oración oficial para renovar de manera comunitaria la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento, encomendando una vez más el destino de la nación al cuidado divino. Finalmente, el emotivo encuentro litúrgico culminó cuando el prelado impartió la Bendición con el Santísimo Sacramento sobre todo el pueblo de Las Agüitas y cada rincón de la patria, en un ambiente cargada de fe, consuelo y esperanza renovada.
Dirección de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Valencia.


