Por NAYARA BATSCHKE y SUSAN MONTOYA BRYAN Associated Pres
SANTIAGO, Chile (AP) — Cuando un virus poco común pero mortal, transmitido por roedores, afectó a varios pasajeros en un crucero y parecía estar propagándose, no había tratamientos para quienes enfermaban ni vacunas para proteger a otras personas.
Eso ocurría aunque no se trataba de un germen nuevo que el mundo nunca hubiera visto, como el virus que causó la pandemia de coronavirus. Era un hantavirus, que forma parte de una familia de virus conocidos desde hace décadas y que se cree que existen en todo el mundo.
Equipos de investigadores de países como Chile, Argentina y Estados Unidos llevan mucho tiempo intentando encontrar y desarrollar fármacos y vacunas. Sin embargo, como esos virus son relativamente raros y no se transmiten con facilidad entre personas, no ha habido suficiente inversión sostenida por parte de los gobiernos, grupos de salud global o compañías farmacéuticas para costear las extensas pruebas de seguridad y eficacia necesarias para ponerlos a disposición del público.
Aun así, se han prodicido algunos avances prometedores. Un grupo de investigadores publicó el miércoles un indicio de que un medicamento usado para una enfermedad autoinmune podría ayudar a pacientes con hantavirus a combatir los síntomas más mortales.
Ellos y otras personas esperan que la atención que el brote en el crucero atrajo hacia el virus —y la preocupación de que las infecciones por hantavirus podrían volverse más comunes, ya que se espera que el cambio climático incremente el contacto entre personas y roedores— aporte un nuevo impulso a la búsqueda.
“Que esta situación sirva para que podamos seguir investigando y podamos seguir uniéndonos entre el personal de salud, la comunidad y los recursos necesarios”, señaló el doctor Fernando Tortosa, de la Universidad Nacional de Río Negro en la Patagonia argentina y autor principal del estudio.
Diferentes especies de hantavirus causan distintos síntomas
Los hantavirus suelen propagarse cuando las personas inhalan residuos contaminados de excrementos de roedores. Pero existen especies únicas del microorganismo en distintas partes del mundo, con características propias, que pueden causar síntomas diferentes.
El virus de los Andes, el germen responsable del brote en el crucero, es un objetivo particular para los investigadores porque se cree que es el único en su especie capaz de transmitirse entre personas en algunos casos. Y aunque las infecciones por hantavirus son raras, pueden ser extremadamente mortales.
“Aunque es una enfermedad no tan frecuente, genera una alta mortalidad y es un problema de salud pública”, afirmó María Inés Barría, viróloga de la Universidad San Sebastián en Chile que estudia los hantavirus.
Tres de los 13 casos probables entre los pasajeros del crucero terminaron con el fallecimiento de los pacientes. Por otra parte, en Chile, el Ministerio de Salud ha confirmado 15 muertes y 42 casos de hantavirus en lo que va del año. Autoridades en Argentina han reportado 32 muertes y 102 casos desde junio de 2025. En Estados Unidos, el 35% de los casos de hantavirus desde que comenzó el registro en 1993 concluyeron con el deceso de las personas afectadas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).
La búsqueda de tratamientos para combatir los peores síntomas
En Argentina, varios investigadores realizan pruebas para ver si un tratamiento para la artritis reumatoide podría ayudar a combatir el síndrome pulmonar por hantavirus, una infección grave causada por el virus de los Andes y por el virus Sin Nombre, un tipo de hantavirus presente en América del Norte.
El fármaco tocilizumab reduce una molécula llamada IL-6 que desencadena una inflamación dañina en algunas enfermedades autoinmunes y de otro tipo. La IL-6 también es sospechosa en la reacción inflamatoria a la infección, que puede hacer que los pulmones se llenen rápidamente de líquido y presenten insuficiencia.
Cuatro de cinco pacientes en un hospital argentino sobrevivieron tras recibir tocilizumab además de la atención de apoyo tradicional para el síndrome pulmonar por hantavirus, informó el equipo de investigación en The Lancet Infectious Diseases.
El informe es inusual porque da seguimiento a las primeras personas que recibieron tocilizumab en un estudio en curso de “uso compasivo”, lo que significa que los médicos pueden utilizarlo en pacientes que consideren aptos. Otros cinco pacientes que fueron considerados aptos para tocilizumab pero no lo recibieron y, en cambio, solo recibieron la atención estándar, murieron. Dos empeoraron demasiado rápido y el hospital no tenía suministro para los demás, reportaron los investigadores.
El equipo de investigación advirtió que los cinco pacientes que no recibieron el fármaco estaban más graves y eran mayores que quienes sí lo recibieron. Aun así, señalaron que el tocilizumab amerita más investigación.
Los esfuerzos para frenar el hantavirus también muestran resultados prometedores
El equipo de Barría, integrado por científicos chilenos, investigadores de los Laboratorios de las Montañas Rocosas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y del Instituto Robert Koch en Alemania, trabaja en otro enfoque: usar anticuerpos clonados de sobrevivientes de hantavirus para impedir infecciones. En 2018, el equipo publicó investigaciones que mostraban que el enfoque funcionaba en animales, pero no pudieron conseguir financiamiento para continuar con ensayos en humanos, en parte porque los recursos se desviaron para combatir la pandemia de coronavirus.
“Realmente estamos en la delantera, en una etapa muy importante de pasar a la siguiente fase de desarrollo de estos anticuerpos”, aseguró Barría.
Otros grupos, como el del Albert Einstein College of Medicine y el del Vanderbilt Center for Antibody Therapeutics, también trabajan en tratamientos con anticuerpos.
Se han desarrollado y utilizado vacunas contra los llamados hantavirus del Viejo Mundo, aunque la Organización Mundial de la Salud dice que actualmente no hay vacunas con licencia contra el hantavirus. Pero hay nuevas inmunizaciones en desarrollo, entre ellas, algunas destinadas a combatir el virus de los Andes. Un equipo encabezado por Jay Hooper, del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos, trabaja en una vacuna que ha generado con éxito anticuerpos contra el virus en ensayos clínicos en humanos en fase inicial, según un estudio que el equipo publicó en 2020.
Los tratamientos y vacunas contra el hantavirus aún deben superar obstáculos
El doctor Paul Bollyky, médico especialista en enfermedades infecciosas e investigador del Stanford Medical Center en California, dijo que atraer y mantener el apoyo necesario para producir vacunas y tratamientos es extremadamente difícil para enfermedades raras como el hantavirus.
Por un lado, los laboratorios no suelen contar con lo que Bollyky llama la maquinaria necesaria para probar y validar vacunas y tratamientos para infecciones raras. Además, como los brotes de hantavirus son tan esporádicos e impredecibles, ese virus es mucho más difícil de estudiar en comparación con un germen común que circula regularmente, como la gripe.
“Eso también hace que los ensayos clínicos en este ámbito sean sumamente difíciles por la cantidad de personas que habría que inmunizar para proteger contra una sola infección”, señaló. “Simplemente no es práctico”.
Y eso significa que quizá no exista un mercado grande o estable para una vacuna o un tratamiento, porque sería difícil saber quién va a estar expuesto y cuándo.
Aun así, esto frustra a investigadores y médicos que saben que existen tratamientos potenciales que, con suficiente inversión sostenida, podrían ayudar a la gente ahora.
“Ha sido una desgracia lo que ha sucedido” dijo Tortosa. “pero puede pasar con esta y otras enfermedades”, en referencia al brote en el crucero.
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Montoya Bryan informó desde Albuquerque, Nuevo México. La periodista médica de la AP Lauran Neergaard contribuyó a esta historia desde Washington.
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