(Marlene Piña Acosta).- El presidente de la Cámara de la Construcción del estado Carabobo, ingeniero Gustavo Farache, afirmó que se observa un leve movimiento en el sector primario (construcción nueva) en esta región, aunque sigue arropando el área de remodelación en casi un 100% no solo de locales comerciales, sino también en arreglos de casas.
El representante gremial planteó que el sector primario ha estado muy reducido, pero cree que este año pueda darse movimiento, puesto que se han visto entre tres o cuatro proyectos muy avanzados en Carabobo.
«Estas construcciones son de tipo residencial que ya están casi listas, lo cual da a entender que sí se está moviendo, aunque el secundario (edificaciones de segunda mano) siga arropando», destacó durante declaraciones.
Con respecto al sector secundario, refirió que la reventa de casas y locales en uso siguen siendo monstruoso comparado con construcciones nuevas, donde hay mucha remodelación.
Consultado en torno a la dinámica en el primer trimestre de 2026, destacó que aún no pueden ofrecer cifras precisas porque apenas la gente está asumiendo lo ocurrido en enero, y evaluando ya más en positivo, solicitando presupuesto para ver hasta dónde puede con miras a hacer algo este año.
«En el sector industrial hay muchas reparaciones y mantenimiento que hacen falta de empresas que estuvieron totalmente cerradas, y volvieron a arrancar, mientras que en el comercial se siguen ampliando los locales, y en el residencial cada quien está viendo qué puede hacer en su casa para remozarla».
A una pregunta sobre las transformaciones de casas que se están viendo en zonas residenciales para uso comercial, como ejemplo, restaurantes, el empresario explicó que es algo parecido al tipo de negocio conocido como Flipping que significa comprar algo a buen precio, remozarlo y vender luego con una plusvalía un poco pequeña.
Sin embargo, consideró que lo que se necesita es que el municipio expanda el área comercial aprobada, pues se debe renovar los planes de desarrollo urbano que tienen que renovarse cada cinco años, según la normativa.




