. – Bajo un manto de opacidad y con el temor latente de ver comprometida su estabilidad económica, los arrendatarios del Mercado Municipal de Naguanagua alzaron su voz este miércoles. La razón: la reciente aprobación de una ordenanza municipal que, aseguran, fue gestionada sin la debida discusión pública y desconociendo la realidad del sector.
Representantes del gremio comercial manifestaron que la normativa, publicada el pasado 28 de abril, nació sin el consenso necesario en la Cámara Municipal. Para los comerciantes, este procedimiento no solo vulnera la transparencia, sino que los deja en un estado de indefensión ante nuevas reglas del juego que desconocen por completo.
Elsy Rivas, vocera de los arrendatarios, fue tajante al señalar que, aunque el documento ya es oficial, el «silencio operativo» por parte de las autoridades es total. Según Rivas, existen tres nudos críticos que asfixian la planificación de los negocios: Ambigüedad de rubros: No se han especificado las actividades económicas autorizadas bajo el nuevo esquema. Vacío en las alícuotas: Se ignora el porcentaje exacto que se aplicará por cada actividad, impidiendo el cálculo de estructuras de costos. Nuevas cargas tributarias: La ordenanza introduce arbitrios e impuestos inéditos en la historia del mercado, lo que los comerciantes califican como una amenaza directa a su supervivencia.
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia es el impacto social. El mercado es el sustento de numerosos adultos mayores que han dedicado su vida a esta actividad. Según los voceros, la nueva carga tributaria no contempla consideraciones especiales para este grupo, dejándolos a la deriva frente a un sustento que hoy parece tambalearse.
«No podemos cumplir con algo que ni siquiera conocemos. Esto nunca se había visto en la historia del mercado», sentenció Rivas ante los medios, haciendo un llamado urgente a las autoridades municipales para que brinden claridad y abran canales de diálogo reales.




