(Marlene Piña Acosta).- La Avenida Rojas Queipo de Valencia en el estado Carabobo, fue el punto de reencuentro de cientos de jóvenes que acudieron para conmemorar pacíficamente el Día de la Juventud en Venezuela, en honor a la Batalla de la Victoria, registrada en 1814, este jueves 12 de febrero.
A la masiva actividad, se unió la sociedad civil junto a estudiantes y gremios, que comenzaron a llegar al sitio final de la concentración desde distintos puntos de la ciudad y de otros municipios. La jornada se inicio a las 10 de la mañana y culminó al mediodía, también realizada por la libertad de quienes aún están detenidos por razones políticas.
Las banderas tricolor ondeada por jóvenes se vieron de nuevo en las calles, al igual que los pitos y las bubuzelas, en medio del sol intenso y el calor propio del período seco en Venezuela, pero que no fue impedimento.
A pocos metros de la intersección de la avenida Rojas Queipo con la avenida Andrés Eloy Blanco se pronunciaron diversos discursos desde la plataforma de un pequeño camión con sonido por parte de un grupo de jóvenes, antecedido por el tema musical «Aguacero» del cantante Luis Enrique y el ensamble venezolano C4 Trío.
Entre las intervenciones estuvieron la de la reconocida dirigente Albany Colmenares, quien recibió grandes demostraciones de afecto, también al presentarla recordaron que este jueves 12 es la fecha de su cumpleaños.
En el numeroso grupo que partió desde la avenida Bolívar norte, frente al Rectorado de la UC, se encontraba el estudiante Gabriel Calpavire, quien destacó que conmemoran el Día de la Juventud para el reencuentro de todos los carabobeños y a nivel nacional.
También destacó la participación de la jóvenes por ser la semilla para la Venezuela que se quiere.
En el sitio de la concentración el joven Rafael Sivent consideró la jornada como histórica, porque es el reencuentro de cada uno de los carabobeños en las calles.
Mencionó también la participación de gremios y sindicatos con un solo fin como es lograr la liberación de todos los presos políticos y el retorno de todos los hermanos exiliados fuera del país.
Mireivy Olivero, de 24 años de edad, y estudiante del segundo año de Derecho en la UC, manifestó que el hecho de realizar este reencuentro es un paso significativamente grande, porque significa que es una generación que reconoce que así como los antepasados llevaron la lucha por la independencia, hoy sienten que tienen esa responsabilidad sobre los hombros.




