Antes: Academia y autoridades refuerzan alertas contra el «dinero fácil»
Eudiven Villarreal-@eudivenv
Los escenarios de alta inflación crónica e inestabilidad cambiaria que ha vivido Venezuela siguen constituyendo el «caldo de cultivo» ideal para la proliferación de estafas piramidales y delitos financieros. Ante esta realidad, tanto analistas económicos como las autoridades científicas del país han unificado criterios para alertar a la ciudadanía sobre los peligros de las ofertas que prometen retornos rápidos e ilógicos bajo plataformas digitales dudosas.
El economista y especialista en finanzas digitales, Aarón Olmos, señala que la pérdida constante del valor del bolívar y la consecuente dificultad de los ciudadanos para proteger su poder de compra empujan a la población a una búsqueda desesperada de ingresos adicionales.
De acuerdo con el analista, cuando los salarios se contraen y las opciones de ahorro tradicional desaparecen, se genera un estado de extrema vulnerabilidad. Es en esa brecha donde sujetos inescrupulosos introducen narrativas pseudofinancieras y soluciones «mágicas» bajo nombres rimbombantes como «el círculo de la abundancia» o «la flor de la prosperidad» para captar capitales de forma ilícita mediante supuestos ingresos pasivos.
Cicpc en alerta: La falsa lógica del mercado legal
Esta preocupación académica coincide plenamente con las recientes advertencias institucionales de los cuerpos de seguridad. En una edición especial a través de la señal de Cicpc Radio dedicada a la prevención de delitos financieros, la comisaria Yelitza Hércules, jefa de la División de Investigaciones de Delitos Financieros, y el comisario Radamés Eusebio, coordinador de supervisión de la División de Investigaciones de Delitos Informáticos, instaron formalmente a la población a mantener un estado de alerta máxima y a emplear el sentido común frente a propuestas económicas que desafían la lógica del mercado lícito.
Los jefes policiales fueron contundentes al señalar que la inmediatez y la magnitud de los beneficios deben ser motivos suficientes para dudar. Ante cualquier oferta de inversión o ahorro en entornos digitales, los expertos del Cicpc recomendaron desconfiar de la rentabilidad excesiva, exigir la debida validación institucional y apoyarse en la educación financiera como claves definitivas para no convertirse en una estadística más de la criminalidad informática.
Inversión legítima vs. la trampa del «efecto red»
Desde el punto de vista microeconómico, Olmos explica que una inversión legítima debe contar obligatoriamente con transparencia y un modelo de negocio real que justifique la proyección de sus ganancias. «Para validar una inversión debemos activar el sentido común y preguntar quiénes están detrás, cuál es su figura jurídica, dónde están registrados, quién los supervisa y dónde queda su oficina», apuntó, advirtiendo que hoy muchas estafas son tan sofisticadas que pagan a influencers para simular una fachada de total confianza.
Sin embargo, cuando la estafa avanza, se activa un patrón delictivo recurrente analizado por las autoridades en el debate radial: ciudadanos que, tras realizar una pequeña inversión inicial en una plataforma novedosa y percibir intereses aparentes, proceden a invitar a su círculo cercano —tíos, padrinos, amigos— para que se unan al sistema.
Tanto el economista como los comisarios del Cicpc desaconsejan categóricamente este proceder. Las autoridades advirtieron que esta práctica puede acarrear severas responsabilidades penales para el ciudadano que promueve la red, mientras que Olmos recordó el devastador impacto social de este «efecto red», que termina por quebrar los vínculos y la confianza afectiva familiar de forma casi irreversible una vez que la pirámide colapsa.
El termómetro de los rendimientos reales
Al contrastar las ofertas engañosas con la realidad del mercado financiero venezolano, Olmos precisó que una tasa de retorno anual «razonable» en la banca tradicional local se ubica actualmente entre el 12% y el 16% (tasas pasivas). Por su parte, la Bolsa de Valores de Caracas maneja rendimientos que promedian entre el 15% y el 20% anual, existiendo incluso opciones reguladas en moneda extranjera.
«En principio, una inversión en bolívares debería intentar vencer la inflación del mes, pero en una economía con variaciones interanuales de tres dígitos, las promesas de ganancias astronómicas en cuestión de días carecen de todo asidero real», puntualizó el economista. Respecto a estructuras informales populares como los «bolsos», «cajas» o «susús», aclaró que sirven como herramientas de organización del dinero entre conocidos, pero no representan vehículos de rendimiento financiero real.
Blindaje patrimonial y educación obligatoria
Para resguardar el patrimonio sin caer en redes delictivas, las recomendaciones convergen en la verificación y el control. El especialista financiero exhortó a los ciudadanos a verificar que cualquier entidad o plataforma tecnológica cuente con licencias emitidas por los entes reguladores del Estado, tales como la SUDEBAN, la SUNAVAL, la SUDEASEG o el Banco Central de Venezuela (en su listado oficial de proveedores de pago no bancarios). Asimismo, recordó que en el ámbito de las criptomonedas estables (como el USDT), la premisa debe ser «ser tu propio banco», manteniendo la custodia directa de los fondos y jamás entregándolos a terceros bajo promesa de intereses fijos.
Por último, Olmos hizo un llamado a los profesionales de las ciencias económicas a sumarse de forma independiente a la labor preventiva que adelantan las autoridades: «Necesitamos profesionales que divulguen información de manera transparente y honesta, sin el interés de una empresa que les pague, mostrando con realismo técnico los riesgos del entorno económico para que los ciudadanos dejen de ceder ante la ilusión del dinero fácil», concluyó.



