Bajo la consigna «el cerebro de nuestros hijos no está en venta», la Asamblea Nacional francesa aprueba una regulación pionera en Europa. La medida busca frenar la adicción digital y proteger la salud mental adolescente frente a los algoritmos.
PARÍS. — En lo que ya se considera un punto de inflexión en la gobernanza digital global, Francia ha decidido levantar un muro entre la infancia y las plataformas tecnológicas. Este 27 de enero de 2026, la cámara baja de la Asamblea Nacional aprobó por una abrumadora mayoría —130 votos a favor frente a 21 en contra— un proyecto de ley que prohíbe el uso de redes sociales a los menores de 15 años y veta por completo los teléfonos móviles en los liceos (institutos de secundaria alta).
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha hecho de esta batalla su bandera personal. Tras el anuncio, el mandatario fue tajante en sus redes sociales: «Los sueños de nuestros hijos no deben ser dictados por los algoritmos. Sus cerebros no están en venta, ni para las plataformas estadounidenses ni para las redes chinas».
Calendario de la desconexión: ¿Cuándo entra en vigor?
La ley inicia ahora su trámite en el Senado, donde se espera una aprobación rápida. El cronograma establecido por el Elíseo es ambicioso:
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Septiembre de 2026: Fecha límite para que la prohibición entre en vigor en todos los centros educativos y plataformas.
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1 de enero de 2027: Fecha definitiva para que los adolescentes que ya poseen cuentas activas procedan a su desactivación obligatoria.
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Celulares en Liceos: Se extiende la prohibición de dispositivos físicos a jóvenes de entre 15 y 18 años, una medida que ya funcionaba con éxito en primaria y el primer ciclo de secundaria.
Una tendencia global: De Australia a California
Francia no está sola en esta cruzada, pero sí es la primera gran potencia de la Unión Europea en legislar de forma tan restrictiva. El movimiento sigue la estela de Australia, que en diciembre pasado vetó las redes a menores de 16 años.
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Efecto dominó en Europa: Países como España y Dinamarca ya estudian marcos legales similares ante la creciente evidencia científica sobre el daño que el ciberacoso y la comparación constante generan en la salud mental.
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Presión judicial en EE. UU.: Mientras París legisla, en California comienza un juicio sin precedentes para determinar si gigantes como TikTok, Instagram y YouTube diseñaron sus interfaces con el objetivo deliberado de volver adictos a los menores.
La salud mental en el centro del debate
El informe de la agencia francesa de seguridad sanitaria (Anses) ha sido el motor científico de esta ley. El documento alerta sobre la «captación de la atención» que ejecutan aplicaciones como Snapchat o TikTok, afectando gravemente los ciclos de sueño y la autoestima de los jóvenes.
Sin embargo, la medida no ha estado exenta de polémica política. Mientras el centro, la derecha y la ultraderecha cerraron filas con Macron, la izquierda radical de La Francia Insumisa (LFI) ha denunciado lo que llaman un «paternalismo digital». Según el diputado Arnaud Saint-Martin, la prohibición es una solución simplista: «No se deja de beber prohibiendo el alcohol, sino con prevención e inversión en salud pública».
Análisis del experto: El fin de la autorregulación
Esta ley marca el fin definitivo de la era de la «autorregulación» de las Big Tech en Europa. Francia ha entendido que el algoritmo no es un ente neutral, sino una herramienta comercial que, en manos de menores, puede ser devastadora. El reto ahora será técnico: ¿Cómo verificarán las plataformas la edad real de los usuarios sin vulnerar su privacidad? Esa será la próxima gran batalla en Bruselas.



