Residentes reportan el desplome de las comunicaciones en la capital iraní tras una oleada de ataques aéreos. Mientras Donald Trump afirma que el conflicto está por finalizar, el Pentágono intensifica la ofensiva contra infraestructuras estratégicas. La OMS advierte sobre riesgos respiratorios masivos.
TEHERÁN / WASHINGTON. — El décimo día de la campaña aérea liderada por Estados Unidos e Israel ha sumido a Teherán en una emergencia logística y humanitaria sin precedentes. Este martes, los cielos de la capital se tornaron grises bajo una densa capa de la denominada «lluvia negra» —una mezcla de hollín y partículas químicas resultante de los impactos en refinerías y centros industriales—, lo que ha generado una alerta sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
«Oigo explosiones consecutivas. Los edificios tiemblan y hay un persistente olor a pólvora quemada», relató bajo seudónimo Niloufar, residente del este de la ciudad. La ofensiva busca neutralizar la base militar e industrial del país, pero el impacto en zonas residenciales ha dejado un saldo trágico de víctimas civiles y daños materiales de gran magnitud, según denuncian grupos de Derechos Humanos en la región.
Mensajes contradictorios en Washington y retórica desde Teherán
A pesar de la intensidad de las operaciones, el discurso oficial en Estados Unidos muestra una desconexión estratégica:
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Donald Trump: Declaró a la cadena CBS que la guerra está «prácticamente terminada».
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Pete Hegseth (Secretario de Defensa): Contradijo esta percepción de final inminente, asegurando que la ofensiva no se detendrá hasta lograr una «derrota decisiva del enemigo» y advirtiendo que los ataques de este martes serían los más potentes de la campaña.
Desde el régimen iraní, la respuesta ha sido de confrontación directa. Ali Larijani, jefe del Consejo de Seguridad Nacional, advirtió al presidente estadounidense sobre las consecuencias de sus amenazas, asegurando que Irán está dispuesto a infligir un «alto precio» a sus adversarios antes de aceptar cualquier cese de hostilidades.
La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el transporte de una quinta parte del crudo mundial, ha provocado que el precio del combustible alcance niveles alarmantes en los mercados internacionales. Economistas advierten que, de persistir la interrupción del tráfico marítimo, la economía global podría hundirse en una recesión comparable a la gran crisis petrolera de la década de 1970.
Impacto Regional de la Jornada:
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Golfo Pérsico: Se reportaron ataques con drones contra edificios residenciales en Baréin y plantas petroquímicas en las cercanías de Dubái, lo que ha elevado la alerta en los países aliados de EE. UU.
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Líbano: Los bombardeos en los suburbios de Beirut y el sur del país continúan, con denuncias de ataques contra servicios de emergencia de la Cruz Roja Libanesa.
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Bajas Militares: El Pentágono ha confirmado heridos y víctimas fatales entre sus filas tras los últimos enfrentamientos en el frente.



