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Histórica liberación de 400 millones de barriles de petróleo: La AIE actúa ante la crisis en Ormuz

La AIE activa la mayor liberación de reservas de petróleo de la historia para frenar el ‘shock’ de la guerra
Los países industrializados inyectarán 400 millones de barriles en el mercado ante el cierre del estrecho de Ormuz. España, Japón y EE. UU. lideran una intervención sin precedentes para contener un barril que roza los 100 dólares.

— La guerra en Oriente Próximo ha dejado de ser una amenaza latente para convertirse en el epicentro de un terremoto económico global. En una decisión sin precedentes por su escala y celeridad, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha acordado este miércoles la liberación unánime de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas. El objetivo es nítido: evitar que el bloqueo de las rutas marítimas asfixie la recuperación económica mundial.

«Los desafíos a los que nos enfrentamos son de una escala sin precedentes», ha declarado Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE. La medida es una respuesta directa al estrangulamiento del estrecho de Ormuz, por donde habitualmente circula una quinta parte del crudo mundial y que hoy permanece prácticamente inerte ante los ataques a petroleros y la retirada de coberturas de las aseguradoras.

La intervención, adelantada por The Wall Street Journal, dobla en volumen a la realizada en 2022 tras la invasión de Ucrania. Las principales economías han desglosado ya sus aportaciones a esta red de seguridad:

  • España: La vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, ha confirmado que el país aportará el equivalente a 12 días de sus reservas. España goza de una posición sólida con 105 días de autonomía.

  • Japón: La primera ministra Sanae Takaichi liberará cerca de 80 millones de barriles, recurriendo tanto a depósitos estatales como privados.

  • Alemania y Reino Unido: Aportarán 19,5 y 13,5 millones de barriles, respectivamente.

  • Estados Unidos: Aunque sin cifra oficial cerrada, el secretario de Interior, Doug Burgum, ha sido tajante: «Las reservas se acumulan precisamente para momentos como este».

El mercado ha reaccionado con una volatilidad extrema. Desde el estallido del conflicto, el precio del crudo llegó a dispararse un 40%, rozando los 100 dólares. Este miércoles, el Brent se negocia cerca de los 92 dólares, reflejando una tensa tregua tras el anuncio de la AIE.

Sin embargo, el problema no es solo el crudo. La interrupción de las refinerías está golpeando el suministro de combustibles para la aviación y la industria, elevando el riesgo de que la crisis energética se traslade de forma irreversible a la inflación subyacente.

La AIE, nacida al calor de la crisis de 1974, solo ha recurrido a este instrumento en cinco ocasiones previas. Aunque los 1.200 millones de barriles que suman los países miembros ofrecen un colchón considerable, Birol ha advertido que la solución definitiva no es financiera ni logística, sino diplomática: «Lo más importante sigue siendo restablecer los flujos normales mediante la reapertura segura de Ormuz».

La historia demuestra que estas liberaciones son un arma de doble filo. En 2022, el mercado interpretó inicialmente el movimiento como una señal de pánico, encareciendo el barril antes de lograr la estabilización. En esta ocasión, con el tablero de Oriente Próximo en llamas, la AIE apuesta por una inundación de oferta que gane tiempo mientras el sistema energético mundial intenta adaptarse a una nueva y peligrosa realidad.

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