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Las billeteras digitales se imponen en el mercado de remesas

El flujo de dinero desde el exterior a través de canales oficiales se cuatriplica en tres meses tras la reducción de la brecha cambiaria y el cambio de ciclo político.

JUAN PÉREZ | Caracas

Venezuela vive una metamorfosis financiera. El país que durante años operó bajo la sombra del mercado paralelo y el intercambio de divisas en efectivo está abrazando la digitalización a un ritmo frenético. Según los últimos datos del programa de Migración y Remesas del Diálogo Interamericano, el uso de canales formales para el envío de dinero desde Estados Unidos ha pasado del 5% al 20% en apenas un trimestre. En este nuevo escenario, expertos del sector coinciden en un diagnóstico claro: las aplicaciones de envío instantáneo y las billeteras digitales son las grandes herederas del mercado.

«Las billeteras digitales van a ser las grandes ganadoras aquí en Venezuela», afirmó Juan Mendoza, director general de la plataforma panameña Zinli, durante un foro organizado por el centro de análisis con sede en Washington. El optimismo de la industria no es casual. La convergencia entre la tasa de cambio oficial y la del mercado paralelo —cuya brecha se ha reducido drásticamente del 120% al 30%— ha eliminado el principal incentivo para el mercado negro, empujando a los usuarios hacia la seguridad de lo digital.

Un cambio de paradigma tras la salida de Maduro

La aceleración de estos cambios coincide con el nuevo panorama político tras la salida del poder de Nicolás Maduro. El fin de las restricciones de la administración anterior y la flexibilización de las sanciones estadounidenses han permitido que actores internacionales como Remitly miren al país con otros ojos. «Lo que estamos viendo es que los depósitos en cuenta están creciendo enormemente», señaló Gene Nigro, vicepresidente de la compañía.

El volumen de capital en juego es significativo. En 2025, Venezuela recibió aproximadamente 6.000 millones de dólares por concepto de remesas. Sin embargo, la estructura de recepción está mutando. Ante la previsible escasez de dólares físicos en billetes, Mendoza prevé que las transferencias electrónicas intra-país y los nuevos tipos de cambio dinámicos dominen la economía cotidiana.

De país emisor a receptor neto

La historia económica de Venezuela ha dado un vuelco de 180 grados. De ser el polo de atracción de inmigrantes durante el auge petrolero del siglo XX, el país se ha convertido en un receptor neto de ayuda familiar debido a una diáspora que ya alcanza los ocho millones de personas. De ellos, casi la mitad —3,9 millones— envía dinero de forma regular a sus familiares.

Históricamente, apenas el 15% de este flujo transitaba por vías tradicionales (bancos o casas de cambio) debido al corsé regulatorio. Ahora, la arquitectura financiera se reconstruye sobre la marcha. Manuel Orozco, director del programa en el Diálogo Interamericano, destaca que este despertar de los canales formales es solo el inicio de una reconfiguración mayor.

El horizonte, además, plantea un posible retorno. Según las proyecciones de Mendoza, si las reformas en el sector petrolero logran reactivar la inversión extranjera, el país podría asistir al regreso de hasta tres millones de venezolanos en los próximos dos años, transformando nuevamente la dinámica de una nación que busca desesperadamente la estabilidad.

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