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Las modificaciones en las motocicletas pueden ser perjudicial para la ciudadanía

(Marlene Piña Acosta) El ruido de las motocicletas es algo que se vive día a día cuando se está en la calle. Al menos en la ciudad de Valencia no solo ocurre en cualquier principal avenida sino también en alguna calle o vía.
Hay disposiciones precisas para quienes circulan en motocicletas, generadas por el Instituto Nacional de Tránsito Terrestre, entre ellas está el dispositivo silenciador del escape que amortigüe el ruido del motor, pero el detalle está cuando este tipo de vehículo comienza a recibir modificaciones.
Consultado por el Diario La Calle sobre los efectos que generan en áreas urbanas, el reconocido experto en gestión de riesgos y eventos adversos, Jacobo Vidarte, planteó que originalmente las motos al igual que los vehículos vienen con un sistema que mantiene un volúmen del sonido razonable, por debajo de lo que es el ruido.
«La diferencia entre sonido y ruido es el punto de molestia para quien escucha o percibe el sonido, porque hay quienes le quitan el silenciador a la moto para ponerle un resonador o mofle, lo que ha hecho que las autoridades emprendan campañas con vídeos a través de las redes sociales sobre esta situación».
El experto precisó que se le pone a la moto para generar un ruido más alto de lo que originalmente trae para simular que es de competencia o de mayor cilindrada.
En cuanto a que sea un factor que contamine o genere un daño ambiental, considera que es la misma contaminación que origina cualquier otro vehículo que consuma combustible fósil, «existen motos con escape libre, lo cual afecta el ambiente, sin embargo, podemos ver en ocasiones, un autobús con los filtros sin mantenimiento que generan humo muy oscuro».
«Creo que más que generar un daño ambiental es un problema de salud pública a consecuencia de la imprudencia por la cantidad de hechos de tránsito, tal como lo dicen las estadísticas claramente».
Sostuvo que todos los vehículos en Venezuela deben regirse por las normas COVENIN. «Las empresas ensambladoras e importadoras deben ajustar su compra a los detalles técnicos del vehículo basados en estas normas. Generalmente no traen ningún error o disparidad con esta norma, pero el problema comienza con las modificaciones o alteraciones por parte del propietario o conductor. Por ejemplo, cuando le ponen tres luces más, el resonador para que suene más duro, piezas metálicas para que genere chispas en la pata de la moto, que fue moda durante algún tiempo en Venezuela, pero afortunadamente ya pasó, pero cosas como éstas hacen que los vehículos tengan detalles técnicos, producto de la modificación fuera del contexto legal venezolano».
El experto precisó que se estima que Venezuela tiene un número bien importante de vehículos clase motocicletas. Citó que se habla entre millón y medio y dos millones de motos nuevas, sin contar las que estaban en circulación, por lo que se trata de una cantidad importante. Expuso que un ejemplo se evidencia en cualquier semáforo o intersección donde se ven quince o veinte motos, una situación que sucede prácticamente todo el día, lo que demuestra que hay un incremento bien importante de parque automotor de los vehículos clase motocicletas.
Jacobo Vidarte
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