Por: Eduardo Chapellín
¿Es tan difícil comunicarnos entre seres humanos? ¿El intentar qué ese otro por lo menos nos escuche, aunque sea un momento? ¿Será por eso que un individuo demuestra más cariño por un animal qué por otro ser humano? Estas son algunas de las reflexiones que uno tiene al salir de la cinta Lecciones de un pingüino, que entra en la cartelera venezolana.
Esta producción refleja el insólito episodio de un pragmático profesor británico, Tom Michell, quien se establece en Argentina, en pleno golpe militar en 1976… Un fin de semana viaja a Punta del Este, Uruguay, y vive un encuentro con un pingüino en lo que se transforma en una relación que le cambió la vida y todos sus paradigmas para siempre. El guion de este filme de Peter Cattaneo, director de la recordada comedia The Full Monty, está basado en el libro, del mismo nombre, escrito por Michell.
En la obra, Michell relata cómo rescató al pingüino de un derrame de petróleo en un balneario en el que toda una colonia de pingüinos perdió la vida. Tanto en la novela como en la película se retrata lo que podría leerse como un “apego” del pingüino por aquel hombre que lo rescató, quien intentó varias veces devolverlo al agua sin éxito. Así este pingüino se convirtió en la mascota del internado en el que Michell daba clases de inglés. Allí todos comenzaron a llamarlo por su nuevo nombre: “Juan Salvador”, tomado de la fábula “Juan Salvador Gaviota”, publicada en 1970 por el autor estadounidense Richard Bach.
La toma militar de Argentina, de lo que luego sería la dictadura de Jorge Rafael Videla, sirve de contexto para la historia y dos de sus personajes: una ama de llaves y su hija, parte del personal de mantenimiento del colegio, que se convierten en dos grandes amigas de Michell en un panorama tan complejo.
Es así como esta película combina el drama histórico con el tono cómico y a la vez muy poético que puede darle a la historia tener a una verdadera ave marina como el personaje clave de todo lo que ocurre y además como el “psicólogo de turno” de varios de los personajes. Y esta es la paradoja de la cinta, el cómo un animal sirve como oyente de las personas que quieren comunicar sus alegrías y frustraciones… pero sienten que nadie les presta, por lo menos, atención. Lamentablemente, la mayoría de los seres humanos ante esa incomunicación ahora multiplicada por el abuso en el uso de celulares, prefieren intentar comunicarse con un animal, un retrato o, inclusive, hablar con el espejo.
Lecciones de un pingüino está protagonizada por Steve Coogan como Tom Michell y Jonathan Pryce, como el rector del internado. Del elenco argentino resaltan Vivian El Jaber como María, la señora de servicio, y Alfonsina Carrocio como Sofía, su hija, además del niño David Herrero como Diego, otro personaje clave de la historia.




