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Padres separados usan a los hijos como forma de manipulación

Milanyel Ruiz

Loris Oliveros, abogada con especialidad en derecho de familias, explicó que la violencia vicaria consiste en usar a los hijos e hijas para amenazar, controlar o hacer sufrir a la madre.

«Normalmente la violencia vicaria empieza con la violencia psicológica, con amenazas y hasta con la sustracción de menores que es otro tipo de delito», señaló Oliveros.

Destacó que este tipo de violencia contra la mujer no se encuentra tipificada como delito en Venezuela, a diferencia de países como España donde ya se encuentra establecida en la ley.

Al respecto, la abogada enfatizó durante la entrevista concedida al programa A Tiempo de Unión Radio, que a través del Colegio de Abogados de Caracas, con la Comisión de Mujer y Familia, se crearán mesas de trabajo para recepcionar los casos de violencia vicaria que ya se tienen en conocimiento, y presentarlos ante la Asamblea Nacional para que se reconozca como delito en el país.

En cuanto a los casos de este tipo de violencia, explicó que en muchas ocasiones las madres no tienen la custodia de sus hijos y el agresor no permite que exista contacto con el menor. Asimismo, los niños o adolescentes pasan de llamar «mamá» a usar calificativos despectivos para referirse a su progenitora, evidenciando la manipulación psicológica ejercida por la otra parte.

Oliveros facilitó su red social Instagram:abog_lorisoliveros para la atención y asesoramiento de casos.

Consecuencias 

Las peleas constantes entre padres generan en los hijos estrés, ansiedad, baja autoestima, agresividad y dificultades de aprendizaje, al sentirse inseguros o culpables. Esta tensión puede causar problemas físicos (dolores de barriga, insomnio) y enseñarles a normalizar la violencia, repitiendo patrones negativos en sus relaciones futuras.

Principales efectos de las peleas en los hijos:

-Impacto Emocional: Ansiedad, miedo, depresión, inseguridad extrema, angustia y tristeza.

-Problemas de Conducta: Los niños pueden volverse agresivos con sus compañeros, presentar conductas disruptivas en clase o aislarse socialmente.

-Sentimiento de Culpa: Frecuentemente, los niños creen que son los causantes de las discusiones entre sus padres.

-Problemas Físicos (Somatización): Estrés crónico que provoca dolores de cabeza, dolores de estómago, insomnio y debilidad inmunológica.

-Desarrollo Cognitivo y Social: Dificultad para concentrarse y bajo rendimiento escolar, además de aprender a resolver conflictos mediante la violencia.

-Repetición de Patrones: Aprenden que la comunicación despectiva es normal, lo que puede llevarlos a reproducir estas mismas conductas en sus futuras relaciones. 

Recomendaciones para minimizar el impacto:

Como señala este artículo de Unicef, es fundamental no discutir temas de pareja ni crianza frente a ellos, evitar que se sientan en medio de los conflictos y tratar de cerrar las diferencias con respeto para que se sientan seguros. La tensión constante en el hogar, incluso sin gritos, puede ser tan dañina como la violencia física

Recomendaciones clave para el hogar:

-No hacerlos partícipes: Evitar poner a los hijos en posición de jueces o confidentes de problemas de adultos.

-Gestión del conflicto: Discutir en privado y mostrar acuerdos o soluciones para enseñar resolución de conflictos.

-Reconciliación pública: Si presencian una discusión, es importante que vean también la reconciliación o el trato respetuoso posterior.

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