(Por: Rubén Limas Telles)
.- Existe en Venezuela antecedentes y la necesidad de una Ley de Amnistía. Atravesamos una profunda fractura política, social y moral que obstaculiza la convivencia democrática, la recuperación económica y la garantía de derechos humanos.
La persistencia de procesos penales con motivaciones políticas, el estigma sobre actores sociales y la ausencia de mecanismos efectivos de diálogo, impiden la reconstrucción de la confianza entre los venezolanos. Sabemos que la Ley de Amnistía surge en un contexto de lo ocurrido el 3 de enero. Desde hace rato el país reclamaba justicia y paz, elementos esenciales al hablar de amnistía.
Más que un perdón jurídico, es promover a través de esta Ley, la reconciliación y el reencuentro ciudadano como condiciones para la paz social y la reinstitucionalización del país. Una salida política y social que contribuye a la superación de conflictos derivados de la confrontación política, que busca restablecer libertades públicas indebida o desproporcionadamente restringidas, facilite la reinserción cívica y laboral de quienes hayan participado en hechos políticos y establezca mecanismos de verdad, reparación y garantía de no repetición de este capítulo negro en la historia republicana, en respeto a la dignidad humana y al orden constitucional.
Varios principios legales sustentan esta ley: Principio de legalidad y respeto a la Constitución, a la verdad y memoria, con reconocimiento de lo ocurrido como base para la reconciliación. Derechos de las víctimas: reparación y participación.Principio de no impunidad para crímenes de lesa humanidad y otros delitos imprescriptibles conforme al derecho internacional. Proporcionalidad, equidad, reinserción y reintegración social.
Habrá que establecer mecanismos de supervisión, como la comisión de diputados o autoridad independiente que supervise cumplimiento, transparencia y rendición de cuentas, con la observación y cooperación de organismos internacionales de derechos humanos con facilitación de cooperación internacional.
Esperamos que ocurra la liberación de tensiones políticas y reintegración de ciudadanos en la vida pública. Sin odio, sin venganzas ni retaliaciones de ningún orden.Recuperación de libertades civiles y fortalecimiento del Estado de Derecho. Diversidad y pluralidad. Enterrar para siempre la censura y autocensura. Reconciliación basada en verdad, reparación y garantía de no repetición, que facilite la gobernabilidad democrática.
Por todo lo anterior, se aprobó en primera discusión la Ley de Amnistía, Reconciliación y Reencuentro Nacional, concebida como instrumento constitucional, equilibrado y responsable, que combine medidas de justicia restaurativa con sanciones y exclusiones necesarias para proteger los derechos de las víctimas y el cumplimiento de obligaciones internacionales.
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