La infraestructura civil, ya debilitada por años de crisis, enfrenta el impacto de sismos demagnitud 7.2 y 7.5
Eudiven Villarreal-
A casi dos semana del doblete sísmico que sacudió la región central de Venezuela con magnitudes de 7.2 y 7.5, la situación en Caracas y La Guaira se ha tornado crítica. Reportes de Project HOPE advierten que el impacto, ya devastador por la magnitud de los sismos, ha sido exponencialmente agravado por la precaria situación de la infraestructura civil y la crisis humanitaria y financiera que ya afectaba al país.
Red hospitalaria en colapso operativo
El panorama asistencial es alarmante. Según evaluaciones rápidas realizadas en el terreno, el 100% de los centros de salud monitoreados presentan daños estructurales. La Guaira se perfila como la zona más afectada: si bien el 86% de las instalaciones operan parcialmente, el 64% ha tenido que suspender servicios críticos. Las cifras revelan un panorama sombrío: el 36% de los centros tiene sus áreas de emergencia inoperativas y más de la mitad (57%) carece de acceso a agua corriente y electricidad.
Transición en las operaciones de rescate
Con el paso del tiempo, las prioridades de los equipos de respuesta cambiaron. La fase de búsqueda y rescate, que inicialmente incluyó el uso de drones y unidades caninas (K-9) especializadas (SAMU), finalizó formalmente al desvanecerse las posibilidades de hallar sobrevivientes. Los esfuerzos se han reorientado hacia el soporte médico directo a través de unidades médicas móviles (MMU) en La Guaira.
Riesgos sanitarios y desabastecimiento
La preocupación se centra ahora en la prevención de brotes epidémicos en los refugios improvisados. Ante la faltade agua potable, Project HOPE ha intensificado la distribución de suministros de higiene, agua segura y pastillas potabilizadoras. Paralelamente, el desabastecimiento de insumos básicos como analgésicos, fluidos intravenosos,suministros ortopédicos y fármacos para afecciones respiratorias amenaza la atención de los heridos, una situación agravada porque el 29% de las instalaciones han perdido su cadena de frío, poniendo en riesgo vitalmedicamentos como la insulina.
Por razones de seguridad y siguiendo directrices institucionales, la ubicación exacta de las oficinas y alojamientos del personal humanitario en el terreno permanece bajo estricta reserva, en coordinación con las autoridades nacionales, socios locales y actores internacionales que dan respuestas en la zonas afectadas.


