Eudiven Villarreal-
A puertas del inicio de un nuevo proceso de negociación política este 1 de agosto, los principales actores políticos de Venezuela y Estados Unidos fijan sus posturas finales. La iniciativa, orientada a buscar salidas a la crisis institucional e impulsada con el respaldo de Washington, arranca en medio de notables divergencias sobre sus objetivos y la representatividad de los sectores involucrados.
El oficialismo descarta concesiones políticas al expresar «Dialogar no es capitular» en donde desde la acera del gobierno, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, reiteró que la delegación gubernamental a cargo de la mesa técnica de la Asamblea Nacional dirigida por Jorge Rodríguez asistirá en un «solo bloque» y con prioridades claras.
«Nosotros conversamos con quien sea; dialogar no significa capitulación. Vamos con una sola propuesta: la paz de este país, el levantamiento de las sanciones y el respeto a la Constitución», aseveró Cabello durante la rueda de prensa semanal del partido.
Asimismo, el dirigente socialista desestimó la cohesión de la contraparte, asegurando que la oposición acude dividida en «pedacitos», y rechazó las críticas opositoras sobre la gestión gubernamental tras la emergencia sísmica registrada el pasado 24 de junio.
La AN de 2015 y la Plataforma Unitaria apoyan la vía negociada
En contraste, los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) respaldaron la delegación enviada por la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional electa en 2015, encabezada por Dinorah Figuera.
Un Nuevo Tiempo (UNT): A través de un comunicado, puso a disposición su estructura partidista y recalcó que el diálogo debe servir para relanzar una alianza amplia de sectores civiles y políticos. «La unidad no exige uniformidad, exige coincidencia en los principios fundamentales», señaló la organización, colocando como prioridad prioritaria la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente.
Primero Justicia (PJ): Calificó la iniciativa como una «oportunidad histórica» respaldada por EE. UU. e impulsó un pliego de cinco exigencias fundamentales:
La primera exigencia es llevada desde la renovación integral del CNE y fijación de un cronograma electoral libre; la segunda implica la restitución de tarjetas de partidos políticos y levantamiento de inhabilitaciones; en tercera instancia, piden liberación inmediata de todos los presos políticos y cese de la represión; como cuarta solicitud, exigen garantías plenas para la libertad de prensa y, por quinta, la designación de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente.
Machado y González Urrutia se desmarcan del mecanismo
Por su parte, los dirigentes María Corina Machado y Edmundo González Urrutia emitieron un comunicado conjunto en el que aclararon que no forman parte del diseño, construcción ni funcionamiento de esta nueva mesa de diálogo, exhortando a sus promotores a explicar al país los alcances reales del proceso.
A pesar de distanciar su liderazgo del mecanismo, precisaron que no serán un obstáculo para la negociación siempre que se logren «avances reales», tales como la liberación incondicional de los presos políticos, el restablecimiento del orden constitucional y un cronograma oportuno para elecciones presidenciales.
Finalmente, ambos líderes reafirmaron la vigencia del mandato popular obtenido en las urnas y anunciaron su intención de regresar próximamente al territorio nacional para promover la construcción del denominado Gran Acuerdo Nacional para la Reconstrucción de la República.
Encuentros en Madrid
En las últimas dos semanas, se llevaron en Madrid encuentros preparatorios para la negociación sobre la transición política de Venezuela, cuya apertura formal está prevista para el 1 de agosto.
En las conversaciones intervienen representantes de Estados Unidos y Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015. La dirigente opositora deberá negociar con Jorge Rodríguez, actual presidente del Parlamento controlado por el chavismo.
Fuentes conocedoras del proceso señalan que las reuniones se desarrollan bajo la coordinación de Mauricio Claver-Carone, principal interlocutor del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para los asuntos relacionados con Venezuela, según reseñó el diario ABC el viernes 24 de julio.
Los contactos habrían sido promovidos directamente por Rubio ante los cuestionamientos sobre la estrategia de la Casa Blanca. Las críticas sostienen que el gobierno de Donald Trump estaría fortaleciendo a Delcy Rodríguez en el poder, en lugar de favorecer una transición democrática.
Estados Unidos delinea una hoja de ruta de tres fases
Desde Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, detalló los ejes de la estrategia geopolítica diseñada por la administración estadounidense y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Pigott sostuvo que el plan busca acompañar la estabilidad institucional del país sobre cuatro pilares estratégicos:
El primer paso es la soberanía, llevada desde las garantías de la autodeterminación del pueblo venezolano en la elección; el segundo objetivo va en la gestión transparente de canalizar los recursos e ingresos nacionales en beneficio directo de la población. En cuanto al tercer acuerdo, es el retorno de crear condiciones de seguridad para el regreso de líderes en el exilio; y cuarta, la seguridad regional en consolidar a Venezuela como un socio estable en el hemisferio.
Cabe destacar que las últimas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Venezuela, dejan claro que Venezuela todavía no está “preparada” para celebrar elecciones, pero aseguró que ha habido “avances” al respecto. “En cuanto a las elecciones en Venezuela, todavía no están preparados para eso. Pero ha habido muchos avances”, respondió Trump a la prensa en el despacho.



