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Ronaykel y Ruth: el viaje de dos niños que dejaron La Guaira tras los terremotos

Por Eudiven Villarreal / Reiver Dávila

Con la mirada fija en el cielo, intentando reconstruir los recuerdos de una trágica tarde, Ronaykel Rafael Rojas, de 12 años, relató los tensos momentos que vivió junto a su familia durante los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio. Lo que comenzó como un día de pasatiempo, mientras jugaba con el teléfono de su madre, se transformó en segundos en una carrera por sobrevivir.

“Se empezó a mover la casa durísimo… grité por mi hermana y mi mamá porque estaba asustado”, recordó el adolescente.

Ronaykel y su hermana, Ruth Roximar Rojas, de 11 años, vivían junto a su madre, Adrimar Adrian, en La Guaira cuando la tierra comenzó a sacudirse. La joven también conserva grabado ese instante de terror: «Grité: Roy, aquí está temblando el mueble… Salí y me escondí bajo un mesón, y escuché que gritaban mi nombre».

Instinto de supervivencia

Mientras el edificio seguía estremeciéndose, la respuesta de supervivencia de la madre fue buscar refugio. Seguidamente, ante la inminencia del peligro, les pidió a sus hijos que buscaran algo de ropa rápidamente para evacuar su hogar.

Al llegar a la calle, el miedo seguía presente. Las primeras imágenes con las que se tropezaron evidenciaron la magnitud del evento: una persona herida en la cabeza caminaba por el sector. Ante lo dantesco de la escena, Adrian les pidió a los menores que no miraran para protegerlos del fuerte impacto visual.

La incertidumbre aumentó cuando comenzó a llover mientras cientos de personas intentaban ponerse a salvo, hasta que los jóvenes lograron ser movilizados a un refugio.

Una noche marcada por la incertidumbre

Como miles de familias afectadas por el terremoto, los hermanos no pudieron regresar a su hogar. La primera noche la pasaron refugiados en un estadio, rodeados de otras personas que también habían perdido la posibilidad de volver a casa.

Al día siguiente, la actual pareja de su madre consiguió un vehículo que permitió trasladarlos desde La Guaira hasta Caracas. Mientras tanto, en Valencia, su padre, Ronald Rojas, seguía con angustia cada información que llegaba sobre la emergencia. Apenas supo que sus hijos habían logrado llegar a la capital, viajó hasta Caracas para reencontrarse con ellos.

Tras el reencuentro, Ronaykel y Ruth emprendieron un viaje en autobús junto a su padre hacia Valencia, ciudad a la que llegaron el 26 de junio a las 2:00 de la tarde, poniendo fin a un recorrido marcado por el miedo, la incertidumbre y la férrea esperanza de seguir con vida tras haber sobrevivido a los terremotos en La Guaira que han dejado un saldo de al menos 1.430 muertos, 3.200 heridos y más de 51.000 desaparecidos.

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