La Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas) ha encendido las alarmas al declarar al sector en estado de emergencia. En una misiva enviada al Ejecutivo nacional el pasado 25 de febrero, la entidad denuncia que los actuales márgenes de ganancia hacen «imposible» mantener el servicio de forma segura y rentable, tras años de solicitudes de ayuda que, aseguran, no han sido atendidas.
La crisis del sector se agudiza con la implementación del nuevo programa piloto de gasolina «súper premium» a 1 dólar por litro. Aunque el Gobierno busca aumentar la recaudación, el efecto en las estaciones de servicio ha sido el opuesto: una caída estrepitosa en las ventas debido al limitado poder adquisitivo del venezolano.
Un mercado fragmentado
Actualmente, el mercado de combustible en Venezuela opera bajo tres esquemas que conviven de forma desigual:
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Súper Premium: $1,00 por litro (Programa piloto en expansión).
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Dolarizada (Internacional): $0,50 por litro (Precio estándar desde 2020).
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Subsidiada: Equivalente a $0,02 por litro (Pagadero en bolívares).
Empresarios del sector en Caracas reportan que estaciones que solían despachar un tractocamión completo (36.000 litros) al día, han visto caer su demanda a tan solo 1.000 o 2.000 litros diarios tras el ajuste al precio de un dólar. «El poder adquisitivo simplemente no alcanza», señalan fuentes bajo anonimato.
Fenegas urge al Gobierno y a Pdvsa a estandarizar los precios y revisar los márgenes de comercialización antes de que el cierre masivo de estaciones de servicio se convierta en una realidad inevitable en el interior del país.



