Por NAYARA BATSCHKE
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Hay una frase que resuena por cada rincón de México. “¿Y si sí?”.
Los partidos en el menú del viernes involucraban a dos selecciones sudamericanas —Argentina y Colombia. Pero la marea verde que desfilaba por las calles de la capital mexicana eclipsaba cualquier prenda albiceleste o amarilla. Los aficionados se preparaban para lo que muchos definen como una “final” ante Inglaterra.
Tras la sólida victoria de los mexicanos por 2-0 sobre Ecuador en los dieciseisavos del Mundial —su primera victoria en un duelo mundialista de eliminación directa en cuatro décadas— la euforia se adueñó del país. La ilusión está a niveles inimaginables en una nación que volvió a soñar.
En los cafés, parques y noticieros, la pregunta es sólo una, la formada por tres palabras que, al menos por un momento, plantean la hipótesis de que México alcance nuevas alturas en el fútbol. Hasta ahora, su mejor papel histórico ha llegado en 1970 y 1986, las dos ocasiones anteriores en que fue anfitrión y en las que sucumbió en los cuartos de final.
“¿Y si sí?”, corearon los aficionados en el estadio Azteca de la Ciudad de México durante el triunfo ante los ecuatorianos. La pregunta se ha convertido en el mantra de la afición tricolor y en el símbolo de la esperanza del país, después de que la selección avanzó a octavos de final en este Mundial ampliado a 48 selecciones.
A dos días del partido decisivo de la próxima ronda con los ingleses , México vive la cita como una verdadera final y con la confianza en su máximo nivel.
“México va a jugar con una potencia mundial y se tiene toda la mesa puesta para que logre un hito histórico”, dijo a The Associated Press el abogado Carlos Mejía. «Para nosotros es una final, porque de aquí, si avanzamos vamos a Miami, Atlanta. La meta, por supuesto, es Nueva York (sede de la final)».
El origen de la frase que es ahora insignia del país se remonta a un vídeo que se hizo viral hace unos años y fue rescatado hace tan sólo unos meses por el entonces entrenador del club capitalino Pumas, Efraín Juárez. Al ser consultado por las posibilidades de que su equipo fuera campeón de la liga mexicana lanzó: “¿Y si sí, y si los Pumas son campeones?”
Con la llegada del Mundial, las tres palabras han trascendido los límites del fútbol local y encontraron un nuevo escenario para volverse escaparate del anhelo colectivo.
«Ya se volvió nuestro lema. Es como que de primeras dudas pero… ¿y si sí se da? La pregunta realmente aquí es, ¿por qué México no puede ser campeón?», dijo el vendedor Nicolás Calixto, quien lucía orgullosamente por el Paseo de la Reforma capitalino su jersey, gorro y bufanda del Tri.
Mientras varios de los jugadores, sobre todo los más jóvenes y atentos a las redes sociales, ya estaban conocidos y llegaron a compartir en sus cuentas la nueva consigna nacional, el “y si sí” llegó incluso al seleccionador Javier Aguirre, quien arrancó risas de los periodistas al ser consultado sobre la frase.
En un tono jocoso, el entrenador confesó que no había escuchado la frase hasta poco antes y bromeó que iba a regañar a sus hijos por no haberle dicho nada del mantra viral.
Unos octavos con cara de final
Tras poner fin a la sequía de triunfos en encuentros de eliminación directa que se remontaba a 1986, México buscará igualar su mejor desempeño en la historia de los Mundiales. Para ello, necesita ganar un encuentro más, y ante un peso pesado como Inglaterra.
Pero la jerarquía del rival no parece asustar ni al equipo ni mucho menos a una afición que volvió a emocionarse.
El mediocampista Erik Lira ya había anunciado: «no nos vamos a conformar con nada. El techo es muy alto». Ahora, todo un país le compró la ilusión y ha puesto el ambiente, tiñendo con los colores nacionales avenidas, tiendas, puestos de comida callejera y hasta los árboles de los parques en apoyo a la selección.
El ambiente festivo que impera en la capital mexicana ha contagiodo no sólo a los hinchas locales, jugadores y ahora el propio entrenador. Ha cautivado también a los visitantes internacionales – y rivales – que empiezan a llegar a la ciudad.
«En Estados Unidos están disfrutando del torneo, pero en México ellos entienden la real emoción del fútbol, les apasiona. Ésa es la diferencia. Y lo que tienes es ese ambiente supervibrante. Se vive con más pasión el juego», contó el británico Andrew Doyle.
Desde el inicio del torneo, Doyle y su pareja están acompañando la selección de Inglaterra. Ya han pasado por Dallas, Nueva York y Atlanta, para finalmente aterrizar en Ciudad de México, donde presenciarán el partido del domingo. Seguirán en el torneo hasta la final del 19 de julio.
«Los mexicanos están viviendo eso como si fuera una final y, para ellos, realmente lo es. Será el último partido disputado en México y lo están disfrutando a tope», formó el británico. “Creo que los mexicanos tienen muchas posibilidades, será un partido muy parejo”.
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