En una declaración sin precedentes a través de Truth Social, el presidente de EE. UU. advierte que «arrasará» la isla de Kharg y las plantas desalinizadoras si Teherán no reabre el Estrecho de Ormuz. Washington afirma negociar con un «régimen razonable» mientras Irán denuncia un plan secreto de invasión terrestre.
WASHINGTON / TEHERÁN. — La guerra en Oriente Medio ha alcanzado un punto de no retorno dialéctico y militar. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sacudió este lunes los mercados y las cancillerías al amenazar con la destrucción total de la capacidad productiva de Irán. En un mensaje directo, el mandatario advirtió que las fuerzas estadounidenses están listas para «hacer estallar y aniquilar por completo» las centrales eléctricas, los pozos petrolíferos y la estratégica isla de Kharg, el pulmón exportador del crudo iraní.
La amenaza llega en un momento de estancamiento diplomático. Según reportes obtenidos por LaCalle.com.ve, Pakistán —actuando como mediador— presentó una propuesta de alto el fuego de 15 puntos que incluía la reapertura del Estrecho de Ormuz y nuevas restricciones nucleares. Teherán rechazó el documento, exigiendo en su lugar el cese de los ataques israelíes a sus aliados regionales y la retirada total de las bases estadounidenses de suelo árabe.
Kharg y Ormuz: Los rehenes de la guerra
La estrategia de Trump parece centrarse en el estrangulamiento económico. Al mencionar objetivos que deliberadamente «aún no han sido tocados», como las plantas desalinizadoras (vitales para el suministro de agua en el desierto), la Casa Blanca busca forzar la mano de un Irán que se mantiene firme en sus exigencias de reparaciones de guerra.
Para Venezuela, la amenaza sobre la isla de Kharg es un sismo geopolítico. Si el principal puerto exportador de Irán es «borrado del mapa», el precio del barril podría escalar a niveles récord, aumentando la presión sobre la producción venezolana —que como informábamos ayer, ya está fluyendo con fuerza hacia EE. UU.— para suplir el vacío en el mercado atlántico. Estamos ante una partida de póker donde las cartas son misiles y el tablero es el suministro de energía del planeta.




