Eudiven Villarreal-
En medio de la devastación causada por los recientes terremotos que azotaron a Venezuela, las historias de heroísmo empiezan a surgir entre los escombros. Tsunami, un perro rescatista de raza border collie de 8 años, se ha convertido en el símbolo de esperanza del país tras localizar con vida a un hombre de 60 años en la urbanización San Bernardino, en la capital venezolana.
El emotivo rescate, que se viralizó rápidamente en redes sociales, ocurrió la noche del pasado jueves. Gracias al implacable olfato y al adiestramiento de Tsunami, los cuerpos de socorro lograron ubicar y extraer al ciudadano en una zona de colapso donde la tecnología de búsqueda manual ya resultaba insuficiente.

Un especialista de cuatro patas
Tsunami no es un perro común; cuenta con una de las pocas certificaciones oficiales en Venezuela para la búsqueda por deslizamiento de escombros. Su guía y propietario es Jorge Beens, fundador y director del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención de Desastres (K-Sar Ecid).
«Su entrenamiento especializado le permite detectar rastros humanos en áreas de difícil acceso, inspeccionando estructuras colapsadas donde el tiempo corre en contra de los sobrevivientes», explicaron fuentes del equipo de rescate.
Solidaridad internacional en el terreno
El sismo, que según datos oficiales ha dejado un trágico saldo de 589 fallecidos, casi 3.000 heridos y cerca de 50.000 desaparecidos, ha provocado el despliegue de una masiva operación de ayuda humanitaria. Las zonas más afectadas se concentran en la región metropolitana de Caracas y en el estado costero de La Guaira.
A partir de este viernes, Tsunami y el equipo de K-Sar Ecid sumarán esfuerzos con brigadas caninas internacionales que ya están arribando al país.
Norteamérica: Equipos de rescate enviados por Estados Unidos (provenientes de Los Ángeles y Virginia).
Latinoamérica: Delegaciones de rescatistas y caninos de México, Colombia, El Salvador, República Dominicana y Chile.
Conciencia sobre el derecho animal
Más allá del impacto humanitario, la hazaña de Tsunami ha encendido un debate en las plataformas digitales del país. Miles de usuarios no solo han expresado su admiración por el can, sino que han aprovechado la coyuntura para reflexionar sobre la importancia de promover y hacer valer los derechos de los animales en las comunidades, reconociendo su valor incalculable en la sociedad.
Superó el maltrato para convertirse en héroe de rescate
La historia de Tsunami, uno de los perros de rescate más experimentados de Venezuela, es un relato de superación extrema. Mucho antes de desplegarse en catástrofes internacionales, este border collie enfrentó un destino sombrío: siendo apenas un cachorro, sufrió las secuelas del abandono, la desnutrición y el maltrato, hasta que fue cobijado por la Asociación Pro Defensa de los Animales (Aproa).
Su vida dio un giro definitivo tras su recuperación física. Jorge Beens, fundador del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), detectó en él un potencial excepcional para el servicio y decidió integrarlo a las filas de entrenamiento especializado en búsqueda y salvamento.
Una trayectoria en la primera línea de la emergencia
Durante años, Tsunami perfeccionó su capacidad para localizar a personas atrapadas bajo estructuras colapsadas, deslizamientos de tierra y entornos críticos donde el factor tiempo determina la supervivencia. Su rigurosa preparación lo llevó a formar parte de misiones de alta complejidad, entre las que destacan:
- Terremoto de Turquía (2023): Integró la Fuerza de Tarea Humanitaria Simón Bolívar enviada a las zonas afectadas por los devastadores sismos.
- Tragedias de Las Tejerías y El Castaño: Labores de búsqueda y localización de víctimas atrapadas bajo toneladas de lodo y escombros.
- Reciente operación en Caracas: Una de sus intervenciones más complejas en el contexto urbano nacional.
El camino hacia un merecido retiro
Tras una carrera dedicada por completo a la respuesta humanitaria dentro y fuera del país, sus entrenadores señalan que el canino se encuentra en las puertas del retiro. La reciente operación en Caracas se perfila como uno de sus últimos grandes servicios en el terreno.
El perro que alguna vez necesitó ser salvado terminó consagrando su vida a rescatar a cientos de desconocidos. En contextos donde la tecnología es insuficiente, el trabajo de Tsunami y los equipos caninos reafirma que el olfato y la destreza de estos animales siguen siendo el recurso más valioso y eficaz durante las primeras horas de una catástrofe.



