(Por: Rubén Limas Telles)
.-Volvemos a poner de manifiesto una crisis que los profesionales de la salud vivimos a diario en las salas de trauma del país: la epidemia sobre ruedas. Es una «Epidemia Silenciosa», y por la cual todos los sectores del país debemos hacer un llamado a la Vida sobre Ruedas.
No es una exageración lo que afirmamos, es una radiografía dolorosa de nuestra realidad actual. En Venezuela, la motocicleta ha pasado de ser una solución económica de transporte a convertirse en el principal vector de una crisis de salud pública que está diezmando a nuestra generación más productiva: jóvenes de entre 18 y 35 años. Se compra la moto a buen precio, para trasladarse o trabajar, y termina siendo una guillotina social y económica, por lo que implica las consecuencias de sus accidentes viales debido a la imprudencia, no atención de normas de seguridad y consumo de licor u otras sustancias.
Más que un simple accidente, es un problema sistémico. Cuando hablamos de casi 2,000 muertes en apenas cinco meses, no estamos ante «accidentes» fortuitos, sino ante eventos prevenibles. El crecimiento anárquico del parque automotor de dos ruedas, sumado a la precariedad en la formación vial y la falta de supervisión estatal, ha creado una «tormenta perfecta» ¡Un verdadero tsunami!
Desde el punto de vista médico, la morbilidad es aterradora. Las fracturas expuestas, los traumatismos craneoencefálicos y las lesiones de columna no solo saturan nuestros hospitales, sino que generan una carga de discapacidad permanente. Un joven que queda parapléjico o con daño cerebral irreversible no solo pierde su capacidad de proveer, sino que altera para siempre la estructura emocional y económica de su familia.
El Gobierno Nacional debe tomar medidas urgentes para frenar la sangría en el pavimento.
Para disminuir las tasas de mortalidad y morbilidad de manera inmediata, deberíamos ejercer acciones prioritarias como lo es:
Certificación obligatoria de seguridad. No basta con saber «equilibrarse». Se requiere un examen teórico-práctico riguroso que evalúe la conducción defensiva antes de otorgar cualquier licencia. Proponemos «Cero Tolerancia al Casco Inadecuado». El casco no debe ser un accesorio para evitar multas, sino un implemento de grado médico. Se debe prohibir el uso de cascos tipo «gorra» o no certificados tipo Sandoval. Hay que comprometer a la empresa privada, con regulación del sector delivery. Las empresas deben eliminar los incentivos por «rapidez» que obligan al motorizado a infringir leyes de tránsito para cumplir con tiempos de entrega irreales.
Cumplir con las ordenanzas en materia de seguridad vial con un estricto control de pasajeros. Restringir estrictamente el traslado de niños y el exceso de pasajeros (más de dos personas), prácticas que alteran la física de frenado y estabilidad de la moto.
Hay que iniciar una campaña efectiva que debe tocar la fibra emocional y la responsabilidad individual, familiar y comunitaria. «Tu familia te espera: No corras por llegar, llega para vivir.»
«El casco es tu seguro de vida, no tu adorno.»
«Rodar con Conciencia: Venezuela te necesita sano.» «Moto Segura, Vida Segura.»
Dirigimos en este artículo de opinión, un mensaje a nuestro motorizados. Entendemos que la moto es tu herramienta de trabajo, tu medio de estudio y tu sustento. Pero ninguna carrera por un delivery, ningún «zig-zag» entre canales para ganar cinco minutos, vale más que tu integridad física. Las leyes de la física no perdonan: en un impacto, tu cuerpo es la carrocería. Usar el casco abrochado, respetar el semáforo y no conducir bajo los efectos del alcohol no son solo normas legales, son actos de amor propio. Cuando usted se monta en una moto, tiene 29 veces mas de morir en un accidente vial.
Tambien un mensaje a la familia; ustedes son la primera línea de prevención. No permitan que su ser querido salga sin el equipo de protección adecuado. Sean la voz de la conciencia que les recuerde que en casa hay hijos, padres o parejas que dependen de su regreso. La seguridad vial comienza en el hogar, con la exigencia mutua de cuidarse.
Venezuela no puede seguir perdiendo su futuro en el asfalto. La transición de una fuerza motorizada anárquica a una responsable es un compromiso compartido entre el Estado, la empresa privada y cada ciudadano que enciende un motor. No esperemos a ser parte de una estadística para entender que la vida es el bien más preciado.
Rubén Limas
Médico cirujano especialista en traumatologia
Instagram: @ruben_limas
X y Facebook: @rubenlimas
Tik Tok: @rubenlimast



