La Asamblea Nacional aprueba en primera discusión la nueva Ley Orgánica de Minería tras el deshielo con EE. UU.
El proyecto, presentado por el diputado Orlando Camacho y respaldado por la administración de Delcy Rodríguez, busca modernizar el sector y crear una Superintendencia de la Actividad Minera. El texto surge tras la reciente cumbre con el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum.
CARACAS. — En un movimiento que cristaliza el nuevo rumbo de la política exterior y económica de Venezuela este marzo de 2026, la Asamblea Nacional aprobó este lunes, por mayoría calificada, el Proyecto de Ley Orgánica de Minería. El instrumento legal, que consta de 126 artículos, se presenta como la piedra angular para «modernizar el sector» y ofrecer garantías de seguridad jurídica a la inversión extranjera, especialmente tras el reciente acercamiento estratégico con Washington.
La propuesta legislativa surge tras las reuniones de alto nivel entre la presidenta interina, Delcy Rodríguez, y el secretario del Interior de EE. UU., Doug Burgum, orientadas a desentrabar la explotación de recursos minerales en el país.
El diputado Orlando Camacho, encargado de presentar el proyecto ante la plenaria, enfatizó que la riqueza mineral del país requiere de «regulaciones basadas en criterios técnicos» que se ajusten a las nuevas necesidades del mercado global.
Los puntos clave de la reforma incluyen:
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Superintendencia de la Actividad Minera: La creación de un nuevo organismo regulador que centralizará la vigilancia del sector.
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Minerales Estratégicos: El texto define zonas de seguridad y reservas estatales, incluyendo protocolos para el manejo de materiales radiactivos.
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Fondo Social Minero: Se establece una estructura para que los ingresos del sector financien la seguridad social de los trabajadores mineros.
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Base de Datos Minera: Una herramienta técnica para la transparencia en la gestión de los yacimientos.
Desde la bancada de Vamos Venezuela, el diputado Félix Freites subrayó la importancia de establecer «métodos sin trabas» para que la fluidez en las relaciones con EE. UU. se traduzca en el desbloqueo de cuentas internacionales. Según Freites, este flujo de capital debe impactar directamente en la «revitalización de las finanzas de los pensionados».



