El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que un submarino estadounidense destruyó la fragata «Iris Dena» en aguas internacionales. El ataque deja al menos 80 víctimas y traslada la guerra fuera de las fronteras de Oriente Medio.
COLOMBO / WASHINGTON. — En una operación calificada por el Pentágono como una «muerte silenciosa», un submarino de la Armada de los Estados Unidos hundió la noche del martes el buque de guerra iraní Iris Dena mientras navegaba frente a la costa sur de Sri Lanka. El anuncio, realizado este miércoles por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirma el primer hundimiento de un barco enemigo mediante el uso de torpedos por parte de EE. UU. desde la Segunda Guerra Mundial.
El ataque tuvo lugar en aguas internacionales, donde la tripulación iraní presumía encontrarse fuera del alcance de la ofensiva liderada por la administración de Donald Trump. «Luchamos para ganar», sentenció Hegseth al confirmar la efectividad del impacto submarino.
Una llamada de socorro al amanecer
El Gobierno de Sri Lanka ha proporcionado los primeros detalles técnicos sobre el naufragio. Según el ministro de Asuntos Exteriores, Vijitha Herath, la secuencia de los hechos fue la siguiente:
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05:08 h: La Guardia Costera de Sri Lanka recibe una llamada de socorro del Iris Dena informando de una fuerte explosión.
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06:00 h: Sri Lanka despliega el primer buque de rescate bajo los términos del convenio internacional de búsqueda y salvamento marítimos.
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07:00 h: Se envía una segunda unidad de apoyo ante la gravedad del hundimiento.
A pesar de los esfuerzos de rescate, las autoridades estadounidenses estiman que al menos 80 marinos iraníes fallecieron durante la acción militar.
La guerra sale de Oriente Medio
Este incidente representa la mayor expansión geográfica del conflicto hasta la fecha. Al atacar un objetivo en las cercanías del subcontinente indio, Washington envía un mensaje sobre su capacidad de alcance global. Expertos legales internacionales ya han comenzado a debatir la legalidad de estas operaciones en aguas internacionales, mientras que la administración Trump mantiene su postura de ofensiva total.
Para los mercados, el hundimiento en una ruta comercial clave del Océano Índico añade una nueva capa de incertidumbre al transporte marítimo global, afectando potencialmente los fletes hacia Asia.



