La esperanza de un milagro se desvaneció este lunes 6 de julio, cuando los equipos de rescate confirmaron el hallazgo de los cuerpos sin vida del entrenador de fútbol Junior Romero, su esposa Diana Narváez y sus cuatro hijos, quienes se encontraban desaparecidos desde el pasado 24 de junio tras el colapso del edificio Residencias Caribe, en el estado La Guaira.
El desplome de la estructura ocurrió a consecuencia de los fuertes movimientos telúricos que sacudieron diversas zonas de Venezuela ese día, iniciando una angustiosa labor de búsqueda y remoción de escombros que se prolongó durante 12 días.
La confirmación del deceso de Junior Romero, Diana Narváez, Karin Romero, Khamil Romero, Mariano Narváez y Maximiliano Narváez ha causado una profunda conmoción en el país y, de manera especial, en el gremio deportivo venezolano.
Junior Romero era ampliamente reconocido por su trayectoria en el fútbol nacional, donde se desempeñó en las categorías formativas del Deportivo La Guaira y como asistente técnico del Zamora Fútbol Club, además de ser hijo del recordado director técnico Alfarabi “Pin” Romero.
Mientras el país procesa este doloroso desenlace que engrosa la lista de víctimas humanas del desastre, las autoridades mantienen las labores de atención a los damnificados y continúan evaluando los daños estructurales provocados por la serie de terremotos que marcaron este fatídico evento en la entidad costera.


