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Venezuela ante el reto de la erradicación de la fiebre aftosa para el periodo 2026-2030

 

El crecimiento de la población mundial y la consecuente demanda de proteínas de alta calidad sitúan a los países productores frente a una necesidad de acción inmediata. En este contexto, la reciente visita del Centro Panamericano para la Erradicación de la Fiebre Aftosa y Zoonosis (PANAFTOSA) a Venezuela marca un punto de inflexión para el sector agropecuario nacional, específicamente en el rubro ganadero.

Tras el encuentro, se concretó la actualización del Programa de Erradicación de la Fiebre Aftosa (PROFA) para el quinquenio 2026-2030. El plan ratifica la estrategia de fortalecer la vacunación como eje principal. No obstante, surge un debate técnico sobre la metodología: mientras el documento oficial propone una «caracterización» del sector, gremios y especialistas señalan la ausencia de un censo nacional agrícola detallado que precise la cantidad de animales y su ubicación geográfica.

Oportunidades frente al mercado global

La situación sanitaria en Europa y Asia, sumada a las restricciones de exportación en países vecinos como Colombia, coloca a los productores venezolanos ante una ventaja competitiva temporal. Lograr el reconocimiento oficial de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) como país «libre de aftosa con vacunación» resulta fundamental para superar las barreras sanitarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y acceder a mercados internacionales con mejores precios.

El camino técnico hacia la liberación sanitaria

La erradicación de la enfermedad exige el cumplimiento estricto de una ruta técnica integral. El proceso inicia con la eliminación del endemismo, lo cual requiere coberturas de vacunación superiores al 80% en los rebaños durante un periodo de 24 a 36 meses. Esta fase demanda, además, vigilancia epidemiológica y un control estricto del tránsito animal para garantizar la efectividad de las dosis aplicadas.

Posteriormente, el país debe avanzar hacia la demostración de ausencia de actividad viral. En este punto, los especialistas aplican muestreos seroepidemiológicos bajo métodos estadísticos aleatorios que confirman la inexistencia del virus en el territorio. Una vez superada esta evaluación, cobra importancia la consolidación de mecanismos de integración, donde el fortalecimiento de la vigilancia en fronteras y la creación de grupos de análisis de riesgo con tecnología de contención adecuada aseguran que no existan reintroducciones del patógeno.

Finalmente, el ciclo culmina con la declaratoria de área libre, un reconocimiento internacional condicionado a las garantías sanitarias que el Estado ofrezca ante los organismos normativos internacionales.

Alianza público-privada como motor de cambio

Actualmente, las asociaciones ganaderas manifiestan su disposición para elevar su contribución mediante alianzas con el sector público. El marco legal vigente ofrece una base, aunque la estructura sanitaria presenta debilidades operativas que requieren atención urgente.

La unificación de esfuerzos entre los actores del proceso agroproductivo venezolano aparece como el único camino para cumplir con el Código Zoosanitario Internacional y las resoluciones de la COSALFA. Expertos coinciden en que la transparencia estadística y el respeto riguroso a los procesos de cuarentena constituyen los pilares para reinsertar a la ganadería nacional en el comercio global de carne y subproductos.

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